martes, 28 de marzo de 2017

Existe un derecho constitucional a filmar a la policía


libros para seres libres - Big Sur 2015


Frente a varios casos de abuso y violencia institucional publicamos esta nota en La Izquierda Diario, acá. Salud!

Existe un derecho constitucional a filmar a la policía

Lucas Arrimada 

1. El Derecho frente a los abusos y la violencia policial. En tiempos en los que se observan detenciones ilegales, arbitrariedad y un uso selectivo de las fuerzas represivas hacia la juventud, las mujeres, pobres y otros grupos con reclamos de derechos legítimos y reconocidos por la Constitución, debemos recordar que existen garantías constitucionales que protegen a todas las personas ante la violencia institucional.

No hay obligación constitucional de llevar DNI en la vía pública (Art 19 Segunda Parte). Tampoco hay derecho de los funcionarios policiales a demorar a las personas por falta de DNI (Art. 18 CN). Eso es un ejercicio abusivo de la función policial cuyo deber es respetar y proteger, no perseguir, selectivamente a ciertos grupos. La policía solamente pueden detener a las personas en contextos excepcionales y de procedimientos judiciales o delitos en curso (in fraganti).

En este contexto cabe recordar que existe un derecho constitucional a filmar todo actuar policial. Filmar es un derecho a controlar ciudadanamente el actuar de un funcionario público. Todo acto policial es un acto público de gobierno, que debe ser transparente y puede ser controlado. Sacar una fotografía y/o filmar son derechos propios de la libertad de expresión que reconoce y protege la CN (Art 14, 32 y ss) y los Tratados de DDHH (por ejemplo, Art. 13 y 14 CADH).

La policía no puede sacar, tapar y/o censurar los celulares de las personas que graban su actuar. No puede ni ordenar que las personas dejen de filmar. Esos funcionarios realizan un acto de censura de un derecho constitucional. La policía tiene el deber de respetar el derecho a firmarlos sin entorpecer su actuar sea en un espacio público y/o privado. Los actos de la policía son públicos siempre sean en espacio público y/o privado. Un abuso policial en un espacio privado vuelve ese acto público inmediatamente por la afectación de terceros (Art 19 CN Primera parte) y provenir de un funcionario público.

2. Las fuerzas de seguridad que censuran una filmación cometen un acto ilegal e incumple sus funciones. Filmar el actuar policial es parte del derecho de todos los habitantes a que los funcionarios de seguridad se presenten con sus debidas identificaciones, explicando las razones por las cuales están realizando el operativo y con la debida acompañamiento de los funcionarios judiciales o del Ministerio Público que hayan ordenado el procedimiento.

Los sistemas de cámaras de seguridad públicos deben ser controlados y supervisados por fuerzas políticas, con presencia multipartidarias y de la sociedad civil. Que la policía controle el sistema de cámaras de seguridad públicas generará conflictos de interés y reforzará su autonomía, provocando más conflictos sociales e inseguridad.

Ante los abusos policiales y la arbitrariedad de funcionarios públicos de las fuerzas de seguridad los jueces, fiscales, defensores y abogados no pueden ser indiferentes. 

Mientras sigue pendiente un plan de seguridad integral que instituya el control político de las fuerzas de seguridad -su autonomía es especialmente peligrosa en un contexto de pobreza y desempleo en aumento-, cabe pensar el derecho constitucional a filmar a la policía como una legítima defensa colectiva frente a su historial de represión y arbitrariedades tan presente tanto en la violencia institucional de los gobiernos de turno como en nuestra memoria del pasado reciente. 

Lucas Arrimada es profesor de Derecho Constitucional y Derechos Humanos de la UBA.  

lunes, 27 de marzo de 2017

Wittgenstein: Derecho y lenguaje II - Derek Jarman


Parecidos de familia - NY 2012
En el último libro de Ronald Dworkin, "Justices for hedgehogs" que presentó y discutió en la Facultad de Derecho de la UBA, se cita dos veces a Ludwig Wittgenstein. Esas dos citas refieren a -creo recordar- dos conceptos claves de la transición de LW del Tractatus a quizás la obra más paradigmática del segundo Wittgenstein: Investigaciones Filosóficas publicada póstumamente en 1953 por E. Anscombe.

Eso dos conceptos que se destacan, presentes en muchas de las clases posteriores a la década del 20/330 de LW y de las famosas notas que publicaran sus alumnos en base a las clases en Cambridge o charlas por Europa o Estados Unidos (Cornell), son juegos del lenguaje y parecidos de familia.

El video del post anterior, quizás tiene conceptos que no son propios del primer Wittgenstein sino del segundo, y el segundo video también tiene conceptos que son "identificados" con el primer Wittgenstein y no solamente con el segundo. Claramente la frase sobre "los límites de mundo..." tiene resonancias "Tractatenses".

Aclarados esos entrecruzamientos, les dejo la segunda parte útil (que es Quinta Parte) del film para entender "el cambio" de LW y su nueva aproximación al lenguaje y a la filosofía, luego de su desencanto con sus ideas. Paso a paso, seguimos.



jueves, 23 de marzo de 2017

Wittgenstein: Derecho y lenguaje I - Derek Jarman


Pintura, papel, pared - NY 2012
Para aquellas/os interesadas/os en entender el pensamiento de Wittgenstein y su importancia para la relación filosofía, derecho y lenguaje quizás sea interesante ver algunos fragmentos de la película de Derek Jarman -obviamente titulada- "Wittgenstein" (1993) una dramatización teatral de la increíble vida y compleja obra del gran Ludwig W.

Después de algunas referencias biográficas, no sólo obligatorias sino súper interesantes, de una vida tan fascinante como apasionante, la película tiene este pasaje donde podemos ver a un Wittgenstein en el periodo de su primer libro Tractatus Logico-Philosophicus. Acá unos pasajes importantes y el fragmento en cuestión:

1782 4.003. La mayor parte de las proposiciones y cuestiones que se han escrito sobre materia filosófica no son falsas, sino sin sentido. No podemos, pues, responder a cuestiones de esta clase de ningún modo, sino solamente establecer su sin-sentido.

La mayor parte de las cuestiones y proposiciones de los filósofos proceden de que no comprendemos la lógica de nuestro lenguaje. (Son de esta clase las cuestiones de si lo bueno es más o menos idéntico que lo bello.)

No hay que asombrarse de que los más profanos problemas no sean propiamente problemas.

4.0031. Toda la filosofía es «crítica del lenguaje» (pero no, en absoluto, en el sentido de Mauthner).
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El objeto de la filosofía es la aclaración lógica del pensamiento. Filosofía no es una teoría, sino una actividad. Una obra filosófica consiste esencialmente en elucidaciones. La filosofía debe esclarecer y delimitar con precisión los pensamientos que de otro modo serían, por así decirlo, opacos y confusos.

Los límites de mi lenguaje son los límites de mi mundo.

Que el mundo es mi mundo se muestra en que los límites del lenguaje (el lenguaje que yo solo entiendo) significan los límites de mi mundo. Mundo y vida son una sola cosa.

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1794 6.521. La solución del problema de la vida está en la desaparición de este problema.

¿No es ésta la razón de que los hombres que han llegado a ver claro el sentido de la vida, después de mucho dudar, no sepan decir en qué consiste este sentido?

6.522. Hay, ciertamente, lo inexpresable, lo que se muestra a sí mismo; esto es, lo místico.

6.523. El verdadero método de la filosofía sería propiamente éste: no decir nada sino aquello que se puede decir; es decir, las proposiciones de la ciencia natural, - algo, pues, que no tiene nada que ver con la filosofía -; y siempre que alguien quisiera decir algo de carácter metafísico, demostrarle que no ha dado significado a ciertos signos de sus proposiciones. Este método dejaría descontentos a los demás –pues no tendrían el sentimiento de que estábamos enseñándolos filosofía-, pero sería el único estrictamente correcto.

Mis proposiciones son esclarecedoras de este modo; que quien comprende, acaba por reconocer que carecen de sentido, siempre que el que comprenda haya salido, a través de ellas, fuera de ellas. (Debe, pues, por así decirlo, tirar la escalera después de haber subido.).

Debe superar estas proposiciones; entonces tiene la justa visión del mundo.

De lo que no se puede hablar, mejor callar.


Salud!

jueves, 16 de marzo de 2017

Prólogo Tractatus Logico-Philosophicus: Ludwig Wittgenstein


ningún filósofo nace stencil - Baires 2011
Vamos a comenzar a ver textos de y sobre Ludwig Wittgenstein en el curso de Estudios Críticos del Derecho. Iniciaremos con unos de los más míticos prólogos que se hayan escrito de un libro, siempre misterioso y enigmático -en varios sentidos-, como el Tractatus.

Como hay varias traducciones y no disputamos traducciones correctas, publicamos la que usamos en clase sólo con el objetivo que quede disponible al alcance de todas/os.

Seguimos y salud!

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L. Wittgenstein: "Prólogo"
Tractatus Logico-Philosophicus

Posiblemente sólo entienda este libro quien ya haya pensado alguna vez por sí mismo los pensamientos que en él se expresan o pensamientos parecidos. No es, pues, un manual. Su objetivo quedaría alcanzado si procurara deleite a quien, comprendiéndolo, lo leyera. El libro trata los problemas filosóficos y muestra —según creo— que el planteamiento de estos problemas descansa en la incomprensión de la lógica de nuestro lenguaje. Cabría acaso resumir el sentido entero del libro en las palabras: lo que siquiera puede ser dicho, puede ser dicho claramente; y de lo que no se puede hablar hay que callar. El libro quiere, pues, trazar un límite al pensar o, más bien, no al pensar, sino a la expresión de los pensamientos: porque para trazar un límite al pensar tendríamos que poder pensar ambos lados de este límite (tendríamos, en suma, que poder pensar lo que no resulta pensable).

Así pues, el límite sólo podrá ser trazado en el lenguaje, y lo que reside más allá del límite será simplemente absurdo.

En qué medida coincida mi empeño con el de otros filósofos es cosa que no quiero juzgar. Lo que aquí he escrito, ciertamente, no aspira en particular a novedad alguna; razón por la que, igualmente, no aduzco fuentes: me es indiferente si lo que he pensado ha sido o no pensado antes por otro.

Quiero mencionar simplemente que debo a las grandes obras de Frege y a los trabajos de mi amigo Bertrand Russell buena parte de la incitación a mis pensamientos.

Si este trabajo tiene algún valor, lo tiene en un doble sentido. Primero, por venir expresados en él pensamientos, y este valor será tanto más grande cuanto mejor expresados estén dichos pensamientos. Cuanto más se haya dado en el clavo. En este punto soy consciente de haber quedado muy por debajo de lo posible. Sencillamente porque para consumar la tarea mi fuerza es demasiado escasa. Otros vendrán, espero, que lo hagan mejor.

La verdad de los pensamientos aquí comunicados me parece, en cambio, intocable y definitiva. Soy, pues, de la opinión de haber solucionado definitivamente, en lo esencial, los problemas. Y, si no me equivoco en ello, el valor de este trabajo se cifra, en segundo lugar, en haber mostrado cuán poco se ha hecho con haber resuelto estos problemas.


Ludwig Wittgestein
Viena, 1918
L. Wittgentein: "Prólogo", Tractatus Logico-Philosophicus (1922).

Traducción castellana de Jacobo Muñoz e Isidoro Reguera.
Alianza, Madrid, 2003, pp. 47-48

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Nexos

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