sábado, 12 de diciembre de 2015

El fin de la lógica amigo / enemigo - Perfil


Publicamos esta nota en Perfil acá a horas del traspaso presidencial. En estos tiempos extremos que concluyen entendí muchas cosas. Cosas que no se pueden entender sino con experiencia. Hay vivencias que no se pueden saber ni conocer sino solamente experimentar. Los tiempos que vienen son cada vez más interesantes porque serán tiempos sin ingenuidad ni velos.

Es probable que las formas del macrismo sean menos intensas pero sus acciones puedan ser más lesivas, muy dañinas. Por eso mismo es clave, primero, reconocer las relevancia de las formas en política y, segundo, entenderlas.

Madurar el ojo en política es quitarse los velos y entender a los jugadores y al juego para después decidir cómo jugarlo. La política tiene diferentes lenguajes y juegos del lenguaje. Por eso, más allá de los chupamedias y soldados, más allá de los agentes encubiertos y los operadores en las sombras, más allá de los ortodoxos y los dogmáticos, más allá de los que están en varios closets y son serviciales al lado oscuro de la fuerza, está la política democrática que sigue siendo interesante. 

La transcribimos a continuación uno o dos días después en esta semana corta y ocupada. Salud!




perder prestigio para ganar popularidad - Palermo 2015


El fin de la lógica amigo - enemigo

La lógica amigo – enemigo estructuró la dinámica entre kirchnerismo y antikirchnerismo. El nuevo gobierno podrá recrearla o evitarlo

Desde el conflicto del Gobierno con el Campo, la política nacional se estructuró cada vez más desde la lógica de amigo – enemigo. Salvo excepciones, socialmente, en todo ámbito, desde una cena familiar hasta una conversación de café, la polarización política fue ganando la batalla contra el diálogo de razones.

El carácter extremo de la lógica amigo – enemigo necesitó de dos jugadores sin matices ni dudas: El kirchnerismo y antikirchnerismo. No todos los sectores del Gobierno y la oposición fueron igual de irrazonables y agresivos. Sin embargo, se necesitan dos para el tango. En estos años ambos sectores jugaron ese juego tan intenso como peligroso.

La intensidad en política puede tener aspectos positivos. Pero cuando se transforma en agresividad irracional sin posibilidad de diálogo y confrontación dogmática hace daño a toda la comunidad. Ambos sectores no dejaron de redoblar la apuesta a cada paso, incluso a cada error.
En contra de lo que se cree, la crítica es más necesaria que la defensa dogmática. La intolerancia se hizo carne tanto en los sectores del kirchnerismo ortodoxo como del antikirchnerismo mediático. Fue un diálogo de sordos, lleno de insultos y lugares comunes de la dicotomía.

Si alguien defendía una medida del gobierno era automáticamente un soldado oficialista y cómplice de las políticas más atroces. Si alguien criticaba una medida del gobierno era socio de los enemigos del pueblo y cómplice de la dictadura. Toda crítica se sintió como un ataque. Cualquier duda era un insulto. En este tiempo, esa lógica permitió defender lo indefendible.
Incluso en el ámbito donde todo es complejidad y reflexión, en el mundo académico e intelectual, todo se volvió extremos sin matices y hasta se observaron cazas de brujas y purgas salvajes.
Jugar al extremo fue capitalizado por los jugadores que perdieron las inhibiciones y la razón. Los opositores irracionales del gobierno y sus defensores dogmáticos. Muchos jugaron el juego para ganar socios, notoriedad y prensa. Perder el juicio pero ganar popularidad.
Muchos perdieron su capacidad de análisis razonado pero ganaron un caudal de adictos al odio/amor del kirchnerismo y antikirchnerismo. Ese caudal es útil en las campañas electorales, no en la construcción de la política democrática o del futuro de un país.

Con sus formas emotivas y salvajes el kirchnerismo y el antikirchnerismo se parecen más de lo que se diferencian.  

A pesar que en el largo plazo sea autodestructivo y hasta irracional, la intensidad del juego es adictiva y hasta genera un placer enfermo. Pasadas las elecciones y el ballatoge sabemos que tanta tensión fue útil y productiva para ciertos sectores políticos. El antikirchnerismo jugó las mismas reglas de juego que el kirchnerismo impulsó y se impuso con un resultado. Ambos sectores no les importó entrar en contradicciones abiertas para intentar ganar la batallar electoral.  

Una cosa es que el conflicto sea inevitable en política. Otra cosa es que el conflicto sea el objeto deseado del placer masoquista de la política. En el marco de un futuro sin mayorías parlamentarias sería muy peligroso que el nuevo gobierno no intente bajar la intensidad y/o directamente poner fin a la lógica amigo-enemigo.

(*) Lucas Arrimada (Twitter @lucasarrimada) es Profesor de "Derecho Constitucional" y "Estudios Críticos del Derecho" (UBA/UP).  

domingo, 6 de diciembre de 2015

La justicia según Haruki Murakami: Un pulpo gigante


atrapar al pez de sombras - Italia 2014
Las representaciones del derecho y su extraño mundo en la literatura siempre me fascinaron. Especialmente las del poder judicial, sus juicio más famosos, sus expedientes más misteriosos, desde Sófocles hasta Kafka.

En este caso, nos hicieron llegar a la imagen del poder judicial según Haruki Murakami en After Dark:

"Takahashi pasa la yema del dedo por el borde de la taza de café.

- Y en cuanto empecé a pensar de esa forma, había muchas cosas que se me aparecieron bajo un prisma diferente. Vi el sistema judicial, en sí mismo, como un ser vivo especial, extraño.

- ¿Un ser vivo especial?

- Sí. Un pulpo, por ejemplo. Un pulpo gigantesco que habita en las profundidades marinas. Tiene una vitalidad extraordinaria, avanza por el fondo negro del océano haciendo serpentear un montón de los largos tentáculos. Mientras asistía a los juicios, no pude evitar imaginármelo de esa forma, ¿sabés? A veces adopta la forma del Estado; otras, la de las leyes. También puede adoptar formas más retorcidas, más complejas. Y aunque le cortes una y otras vez los tentáculos, vuelven a crecer, siempre. Nadie puede acabar con él. Es demasiado fuerte, viven en una sima demasiado profunda. Ni siquiera sabemos dónde tiene le corazón. Yo, en aquellos momentos, sentí terror. Y me desesperaba pensar que, por muy lejos que intentara escapar, sería incapaz de huir de él. Aquel ser no piensa que yo soy yo y que tú eres tú. Ante él, todos perdemos nuestro nombre, todos dejamos de tener un rostro. Todos nos convertimos en un signo. En un simple número. "

Gracias por la recomendación a DG/DG. Sigamos y salud!

miércoles, 2 de diciembre de 2015

Más cooperación, menos confrontación: Los desafíos institucionales del nuevo gobierno


El presidencialismo genera incentivos a la confrontación. Si el próximo gobierno confronta a la oposición parlamentaria, el resultado va a ser tan triste como anunciado. Cabe recordar que la crisis de los gobierno presidenciales siempre es acompañada con una crisis económica en las últimas cuatro décadas. 
el eclipse de la razón - Oxford 2011

La polarización extrema entre oficialismo y oposición puede ser muy útil en las campañas presidenciales. Puede ser letal para un gobierno sin mayorías parlamentarias.

Si el nuevo gobierno polariza en un contexto de presidencialismo con legitimidad dual, la crisis institucional será una consecuencia deseada. Será la consecuencia de las reglas de juego institucional irracional que tenemos y que no fueron reformadas en 1994.
  
Los incentivos del presidencialismo son un juego autodestructivo. La razonabilidad no es algo que abunde en estos tiempos en los que muchas personas demostraron su verdadera pasión por la irracionalidad. Justamente por eso escribimos esta nota. Salió en perfil, acá. Sigamos y salud!

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Más cooperación, menos confrontación: los desafíos institucionales de Macri



El presidencialismo incentiva la confrontación en gobiernos divididos. El reto del nuevo gobierno es reducir la confrontación cultural e institucional


1. El nuevo presidencialismo dual. El triunfo de la fórmula de Mauricio Macri y Gabriela Michetti en la segunda vuelta presidencial abre un escenario novedoso para la democracia argentina y para su sistema político: Alternancia y gobierno dividido.

El gobierno dividido en un presidencialismo como el que estructura la Constitución Nacional, especialmente después de la reforma constitucional de 1994, tiene varios aspectos atractivos. En especial, después de una etapa de presidencialismo fuerte con un Congreso afín, una retórica marcada con tendencias extremas y confrontación mediática constante.

Sin embargo, también tiene aspectos no tan atractivos: El escenario de una posible confrontación parlamentaria, gobierno por decreto ante una indeseable parálisis institucional, e incentivos al enfrentamiento desgastante.

El presidencialismo tiene una estructura republicana de gobierno centralizado con dos posibles escenarios en el que los jugadores se pueden configurar. Si las elecciones consolidan el gobierno alineado con el Congreso, el Poder Ejecutivo como estandarte controla todo el poder, organizando al frente o partido político que lo llevó al gobierno y eso aliviana los escasos frenos institucionales. Es más, eso puede permitir neutralizar todos los frenos y contrapesos. Esto consolida formas de juego institucional de baja calidad: republicanismo autoritario, democracia delegativa y/o populista.

2. Los escenarios políticos: ¿Cooperar o confrontar? Si las elecciones –en este caso gracias a un ballotage y a la alta dispersión de las elecciones legislativas— generan un gobierno dividido con Presidente sin mayorías propias en el Congreso, con una liga de gobernadores preocupados por la gobernabilidad y necesidades mutuas, esto permite avizorar dos nuevos escenarios de gobierno dividido: Un escenario de cooperación o uno de confrontación.

Por un lado, en el escenario de cooperación, la habilidad del nuevo presidente y de su fuerza política para seducir a la oposición federal y parlamentaria al efecto de cooperar en el nuevo marco será fundamental. Existen varios incentivos a la cooperación (1) en la transición. Presupuesto, gobernabilidad, agenda anticorrupción, causas judiciales, etc. No son muchos pero deben ser capitalizados con inteligencia con las capacidades retóricas, mediáticas y políticas del Ejecutivo y sus equipos de gobierno.

Seducir, negociar, tender puentes en un gobierno dividido es vital. Especialmente, aprendiendo de graves errores políticos de etapas anteriores en gobiernos fragmentados como el de De la Rúa. Este gobierno equilibrado de consensos trasversales es tan atractivo como infrecuente en nuestra cultura política personalista e hiper-presidencialista.

Por otro lado, está el escenario opuesto, el de los incentivos a la confrontación (2), que muchos han sufrido, especialmente antes y después de quiebres institucionales como 1989 y 2001/2002. En el pasado, esas crisis de las democracias delegativas han consolidado gobiernos que concentraron poder desde lo institucional o desde la hegemonía política. La puja distributiva hoy no permite hablar de un líder delegativo ascendiendo sino de una lógica de confrontación para radicalizar las debilidades del gobierno en un contexto económico adverso. Fomentar la confrontación es un incentivo para la oposición parlamentaria pero sería un error mortal para el oficialismo.

En un contexto de contracción económica la capacidad de construir bajo la retórica republicana es mucho más necesaria que en tiempos de mayorías legislativas y crecimiento a tasas chinas.

El ballotage dejó un resultado ajustado pero también una sociedad estable. El contexto de la economía es delicado y recesivo pero no irremediablemente explosivo. El futuro del presidencialismo con gobierno dividido dependerá de la habilidad política de todo el arco político, pero especialmente de la capacidad de construcción del Presidente y su entorno.

El desafío del gobierno de Macri está en repetir vicios institucionales o cambiar los incentivos del viejo presidencialismo.

(*) Lucas Arrimada es Profesor de "Derecho Constitucional" y "Estudios Críticos del Derecho" (UBA/UP).

lunes, 30 de noviembre de 2015

La Corte de Macri: Entre la continuidad y el cambio - El Estadista


el submarino judicial - Palermo 2014
Pasaron las elecciones y el polarizado ballotage. El momentum de Macri se concretó. Mauricio Macri es Presidente de la Nación. El año electoral concluyó. Todo pasa decía el filósofo analítico Don Julio Grondona.

En línea consistente de dar una versión realista, ni ingenua ni cínica ni chupamedias, del poder judicial publicamos esta columna en El Estadista sobre el futuro de la Corte de Macri.

No hay mención a todos los fallos que dictó en estos diez días la Corte porque eso es lo que viene. Repasar la jurisprudencia estratégica.

Siempre decimos que "las Cortes" no son de los presidentes ni de los gobiernos. Cada vez que podemos lo aclaramos. Sin embargo, el presidencialismo es presidencialismo, especialmente en el caso argentino, justamente porque a cambio de gobierno hay cambio en la Corte. Sin duda eso también explica la constante debilidad del poder judicial, en general, y de la Corte, en especial.

Las dimensiones de ese cambio las veremos pronto. Pueden ser de composición (Alfonsín, Mé#em o Kirchner) o de relaciones diplomáticas (De la Rúa). Después del 10 de Diciembre veremos.

Este escenario de Gobierno divido obligará a negociar al futuro oficialismo con la futura oposición. La negociaciones pueden ser cruzadas y el futuro de la Corte puede estar atada a algunos aspectos propios o ajenos a la órbita judicialista.

Menos mal que la democracia va más allá de votar entre Mauricio Scioli y Daniel Macri. En fin, transcribimos la nota. Atenti con sus juegos de lenguaje. Salud!

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La Corte Suprema de Macri: Entre la continuidad y el cambio


1. Ballotage y presidencialismo con legitimidad dual: El triunfo de la fórmula de Mauricio Macri y Gabriela Michetti en la segunda vuelta presidencial abre un escenario novedoso para todo el sistema político y judicial argentino, tanto a nivel nacional como federal.

Por un lado, se abre un escenario de alternancia y gobierno dividido en el sistema político. Alternancia después de 12 años de gobierno de una fuerza política. Gobierno dividido de un futuro presidencialismo sin mayorías legislativas, débil para algunos, equilibrado para otros, y con una clara obligación institucional de negociar y consensuar con las fuerzas opositoras, formadas por adversarios del Massismo, Kirchnerismo y Justicialismo en reconstrucción, para garantizar gobernabilidad.

Por otro lado, en la esfera de extraño mundo judicial, el ballotage resolvió las incertidumbres sobre el futuro institucional de la Corte Suprema, su reforma y/o designación de las vacantes pendientes.

En lo respectivo al sistema federal, siempre rezagado, hay una buena noticia. La ciudad de Buenos Aires podrá migrar lo pertinente a la Policía y la Justicia Nacional al ámbito de la Ciudad de Buenos Aires como establece el Art. 129 de la Constitución Nacional y el presidencialismo nacional perderá poder sobre el Poder Judicial Nacional. Tanto las Fuerzas de Seguridad como el Poder Judicial se resistirán o pondrán sus condiciones pero esta es la coyuntura más propicia para finalmente cumplir el mandato constitucional con la alineación política entre gobierno CABA y gobierno Nacional.

2. La Corte Suprema y el gobierno dividido: La Corte es un espacio político central para el futuro gobierno. Habrá muchos aspectos de un presidencialismo con gobierno dividido en una coyuntura económica adversa que la hacen una colaboradora fundamental de las políticas públicas del gobierno de Macri y una eventual moderadora de la institucionalidad republicana.

Como lo demuestran todos los gobiernos constitucionales de los últimos 32 años, la Corte que forme el nuevo gobierno entrará en una nueva primavera, larga o corta no sabremos, con la nueva administración. Corte y Ejecutivo serán socios con intereses recíprocos. Alfonsín y Ménem formaron sus Cortes. De la Rúa jugó a una continuidad diplomática y la Corte siempre lo acompañó, incluso en el sostenimiento de las medidas más impopulares como el recorte a los empleados públicos (Fallo Guida:2000) y el corralito bancario (Fallo Kiper:2001). Néstor Kirchner formó la Corte de Lorenzetti -en definitiva la Corte de la década ganada, la Corte de los Kirchners- y esa sociedad funcionó hasta el conflicto del campo como un pacto casi perfecto, con sus errores puntuales pero con beneficios que todavía hoy son capitalizados tanto por el Gobierno como por la Corte.

La Corte entrará en una proceso de hibernación republicana y bajará el perfil con el fin del kirchnerismo, en definitiva, su padre (re)fundador y ex socio en la gobernabilidad postcrisis del 2001.

En esta nueva coyuntura, la Corte puede recibir aire fresco y revitalizado. Habrá algunas sentencias, como las hubo en el último de campaña electoral, que la harán protagonista tanto en un perfil progresista como en un perfil colaborador del futuro gobierno. Sin embargo, la nueva situación institucional y económica no presentan escenarios tan prometedores para la Corte como en el pasado.

El futuro de la Corte de Macri también pasa por Córdoba. Juan Carlos Maqueda en definitiva,  el gran presidente del Senado en el 2012, un justicialista de la mediterránea república de Córdoba, puede ser el nuevo gran armador de la relación institucional Ejecutivo-Corte como lo fue en los tiempos de Néstor Kirchner. El gobierno de Cristina Kirchner lo forzó a replegarse todavía más en las sombras de la oposición, expresar sus estrategias a través de otros y hablar únicamente a través de sus sentencias. Su invisibilidad en la política judicial y la seriedad de su trabajo constitucional durante estos años lo hacen, quizás, el más hábil Juez Supremo de la actual coyuntura institucional.

Con la nueva situación la disputa por las designaciones en la Corte Suprema se abre en el Frente Cambiemos. La situación de gobierno dividido con mayorías opositoras en Diputados y en el Senado sugiere que se intentarán construir pactos de gobernabilidad y consensos forzados. Eso fomenta que los candidatos sean parte de un consenso más diplomático, lejos de la polarización discursiva y la fricción electoralista de ayer.

Todo hace pensar que los futuros candidatos a la Corte deberían tener, al menos, dos características. Primero, deberían ser parte de un consenso entre varias fuerzas políticas entre oficialismo y oposición. Esto cierra puertas a varios soldados irracionales que tuvo tanto el kirchnerismo como el macrismo en el juego de fricciones autodestructivas. Segundo, la Corte es el lugar de la moderación de los discursos legales y el perfume de la solemnidad. Las/os candidatos deben aparentar estar más allá de la grieta. Más en una situación institucional divisiva como la que se proyecta. Y mucho más sí el frente Cambiemos quieren expandir sus posibilidades de gobierno y comienza a pensar en el 2019.

Los perfiles militantes y confrontativos en cargos judiciales son tan raros como evidentemente desaconsejables. Más allá de los acuerdos y enfrentamientos, los zig-zags entre Lorenzetti y el Gobierno, lo que resulta difícil de sostener es la hostilidad institucional en el marco de un gobierno de legitimidad dual.

El perfil extremo del Ejecutivo Nacional fue muy parecido al propio del Presidente de la Corte. Todo indica que el fin de ciclo recomienda bajar también su intensidad y también, quizás, se procure buscar una alternancia, reduciéndose los personalismos.

Las formas son tan importantes como el fondo. Acción y comunicación son una sola cosa en la política moderna. El perfil de conciliación entre oficialismo y oposición podría ser una rejuvenecida versión de la dupla Ricardo Gil Lavedra y León Arslanián, políticos pero también judiciales, buenos formadores de equipos, pero sin estudios jurídicos litigando en el fuero judicial, especialmente en la propia Corte Suprema. Sin duda, un perfil federal y una mujer serían igualmente necesarios, bienvenidos y constitucionalmente recomendables.

Elegir figuras representativas de la etapa anterior, tanto del kirchnerismo o del antikirchnerismo visceral, puede ser un error que obture los acuerdos. Consensuar figuras con bajo perfil y nula participación política o mediática sería tácticamente útil para conseguir los consensos en un Senado expectante.

Todo esto no impide que se proponga una ampliación de los miembros del Máximo Tribunal y así aumentar los cargos del acuerdo político buscando un nuevo pacto refundador para la Corte. Ese escenario sería más costoso y mucho más engorroso para los acuerdos y audiencias en el Senado. Se avecinan tiempos en los que lo económico parece condicionar lo institucional. Puede ser costoso, en tiempo y exposición, pero no por eso improbable.

Más allá de todo, la Corte deberá negociar ya no con un oficialismo hegemónico sino con diversas fuerzas políticas transversales, con el Ejecutivo y en el Legislativo, un futuro institucional entre viejos amigos y nuevos adversarios, entre cambios y continuidades.-

domingo, 29 de noviembre de 2015

Libro de Gabriel Negretto: Presentación





Gabriel Negretto nos invitó a la presentación de su libro que nosotros ya difundimos hace años en su versión inglesa, acá.
 Gracias por la invitación y éxitos! 
Se agradece difundir y se recomienda!
Salud!

domingo, 22 de noviembre de 2015

Habermas sobre terrorismo, Francia e Isis - Clarín / Le Monde


Mientras esperamos los resultados del ballotage encontramos esta nota de Habermas, acá en Le Monde, traducido por Clarín.



La luz y la noche - París 2014

Paciencia y salud!

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“El ISIS no puede ser derrotado sólo con los medios militares” 

Jürgen Habermas: El prestigioso analista asegura que además de combatir en Siria, hay que apuntar a las causas del yihadismo.

El sociólogo, politólogo y filósofo alemán Jürgen Habermas es una de las voces más reconocidas en Occidente para comprender la relación entre esfera pública, democracia y representación. En una entrevista con el diario francés Le Monde, habló de los atentados en París y de sus posibles consecuencias.
- El presidente François Hollande quiere definir un “estado de guerra” adaptado a la situación. ¿Usted cree que una modificación de la Constitución sea una respuesta adaptada a los atentados del 13 de noviembre?
JH - Me parece sensato adaptar a la situación actual las dos disposiciones de la Constitución francesa relativas al estado de urgencia. (Ouch!! Nota personal: Comentario políticamente correcto)  El presidente proclamó el estado de urgencia tras los acontecimientos shockeantes de la noche del 13 de noviembre. Difícilmente puedo juzgar la necesidad de esta política. No soy un experto en temas de seguridad. Pero parece un acto simbólico que le permita al gobierno reaccionar al clima que reina en el país. En Alemania, la retórica guerrera del presidente francés, guiado al parecer por las consideraciones de política interna, genera reservas. (Eso!)
- Hollande decidió aumentar su intervención en Siria bombardeando Raqqa, la capital del ISIS. ¿Qué piensa del intervencionismo?
JH - No se trata de una decisión política inédita, sino de la intensificación del compromiso de la aviación francesa, que ya está en acción desde hace un tiempo. Los expertos coinciden en que un fenómeno tan desconcertante como el ISIS –esta mezcla de “califato” que no ha encontrado aún su territorio definitivo y de comandos de asesinos dispersos por el planeta– no puede ser derrotado únicamente con bombardeos aéreos. Pero la intervención en terreno de tropas estadounidenses y europeas no sólo sería poco realista, sería una gran imprudencia. Por otra parte, no podemos enfrentar al ISIS sólo con los medios militares. Podemos considerar a estos bárbaros como enemigos, y debemos luchar contra ellos, incondicionalmente. Pero si queremos vencer a esta barbarie en el largo plazo, no debemos equivocarnos respecto de sus razones, que son complejas. Este no es el momento, para una sociedad francesa profundamente herida, de recordar el origen de este potencial de conflicto explosivo de Oriente Medio. Hay que recordar apenas lo que ocurrió en esa región tras la crisis de Suez de 1956. Una política de Estados Unidos, de Europa y de Rusia determinada casi exclusivamente por intereses geopolíticos y económicos chocó contra una herencia de la época colonial a la vez artificial y llena de padecimientos. Y esa política tomó provecho de los conflictos locales. Como se sabe, los conflictos entre shiítas y sunnitas, de donde el fundamentalismo del ISIS saca hoy en gran parte sus energías, se desencadenaron tras la intervención de Irak decidida por George W. Bush, que se burló del derecho internacional. Pero otro factor es la ausencia de perspectivas en las jóvenes generaciones de esos países, ávidas de una vida mejor y de reconocimiento. Estos jóvenes, tras fracasar en intentos políticos, se radicalizan para recuperar su amor propio. Este es el mecanismo de esta patología social. Una dinámica psicológica seguramente desesperada, que encuentra su origen en esa falta de reconocimiento y que genera también esos criminales solitarios, originarios de poblaciones de inmigrantes europeos.
- Tras los atentados del 11-S usted, estaba preocupado por el retroceso de las libertades democráticas que podía provocar la presión de la lucha contra el terrorismo ...
JH - Una mirada retrospectiva nos muestra que la “guerra contra el terrorismo” de Bush ha dañado la constitución política y mental de la sociedad estadounidense. El Acta Patriótica adoptada entonces, y aún en vigor, atenta contra los derechos fundamentales de los ciudadanos y golpea la sustancia misma de la Constitución de EE.UU. Eso legitimó Guantánamo y otros crímenes. Tengo la esperanza de que la nación francesa le dé al mundo un ejemplo. La sociedad civil debe evitar sacrificar, bajo la excusa de la seguridad, las virtudes democráticas de una sociedad abierta, como la libertad individual y la tolerancia de la diversidad. El yihadismo es una forma absolutamente moderna de reacción a las condiciones de vida características del desarraigo. Centrar la atención, de modo preventivo, en una integración social fracasada, no significa, claro, eximir a los autores de estos actos de su responsabilidad personal.

miércoles, 18 de noviembre de 2015

Una idea peligrosa e ilegal: las FFAA no pueden intervenir en los conflictos sociales


Publicamos esta nota en La Izquierda Diario sobre las nada inocentes menciones, algunas directas, otras indirectas, a las fuerzas armadas interviniendo en temas de seguridad y situaciones de conflictos social en el futuro, acá. 

La idea central es que esos retrocesos discursivos no son sólo retrocesos retóricos propios de la campaña sino abrieron y abren más puertas a retrocesos concretos. Todos retrocesos nefastos a nivel de política democrática y directamente ilegal. La transcribimos y seguimos. Salud!

las fuerzas de la esperanza y el cambio -  Córdoba 2015
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Una idea peligrosa e ilegal: las Fuerzas Armadas no pueden intervenir en los conflictos sociales 

Lucas Arrimada (·)


La reincorporación de las fuerzas armadas en el discurso político ya es un retroceso político sin precedente. 

Todo el proceso electoral y el debate presidencial dejó un consenso de campaña tan peligroso como ilegal. Ambos candidatos afirmaron, palabras más o palabras menos, que proponían "llamar" a las fuerzas armadas para "combatir el narcotráfico", eufemismo para proponer que empiecen a actuar en conflictos de seguridad interior.

La propuesta de utilizar las Fuerzas Armadas en los conflictos de seguridad interior, es abiertamente ilegal conforme la Ley 23.554 sobre Defensa Nacional de 1988 y la Ley 24.059 sobre Seguridad Interior de 1992.

La reincorporación de las fuerzas armadas en el discurso político ya es un retroceso político sin precedente.

Además de ser ilegal puede ser letal para nuestros derechos. En estos meses, candidatos a presidentes, actuales asesores y potenciales ministros lo propusieron al efecto de "combatir el narcotráfico", "la inseguridad en las calles" o "llevar tranquilidad a los barrios", ocultando retóricamente lo que es una forma de abrir la puerta para la represión de los conflictos sociales.

En un contexto de ajuste y mayor puja distributiva se traduce en represión de la protesta social y de mayor violencia institucional contra pobres, jóvenes, trabajadores y mujeres.

Incluso si se propone para "supervisar", y otros eufemismos similares, su mera sugerencia, hasta hace pocos años impensable, abre un retroceso autoritario que debemos impedir entre todos.

Es muy probable que en estos tiempos de acuerdos conservadores se proponga restablecer, como ya se hizo, el servicio militar obligatorio. Esto también es contrario la Constitución y una amenaza contra los jóvenes. La principal razón es muy simple: va en contra de la Constitución Nacional (Art. 19 y ss y DDHHs). El clima conservador y autoritario puede, como sabemos, forzar la Constitución con la complicidad de los jueces antes "republicanos y progresistas" (sic) y así intentar violar nuestros derechos y conquistas sociales.

En ese contexto de campaña electoral polarizada, pero con un gran trasfondo conservador detrás, es que el gran ganador del ballotage será el derecho a la protesta como herramienta para proteger nuestros derechos frente al ajuste y construir una alternativa a los avances de todos los consensos autoritarios.

(·) Lucas Arrimada es Profesor de "Derecho Constitucional" y "Estudios Críticos del Derecho" (UBA). 

martes, 17 de noviembre de 2015

El ballotage ya lo ganó la Corte - El Estadista


Richard, two faces - NY 2012
Publicamos esta nota en la revista El Estadista sobre la ya anunciada victoria institucional de la Corte en la coyuntura electoral.

Anunciamos esa victoria en esta nota previa, acá. Lo claro en su tiempo, después de la primera vuelta se hace evidente.

Lo que no pudimos adelantar es esta estrategia abiertamente agresiva de la Corte con sus adversarios y sus señales hacia los espacios de oposición.

El actuar estratégico puede ser políticamente útil en la conyuntura pero deslegitima a la propia Corte, su rol como posible árbitro futuro, porque la hace más evidentemente parcial e imprudente. Especialmente después de los acuerdos que existieron entre la Corte, el ejecutivo (zig) y la oposición (zag), con sus idas y vueltas.

Pensabamos que una despedida educada y silenciosa era lo que más le convenía a la propia Corte al efecto de no hacer que sus fallos sean políticos y personales. Así después capitalizar su posible rol de árbitro aparentemente imparcial. Racionalidad instrumental frente a una más pasional cruzada era lo que me parecía adecuado y razonable, ceteris paribus. Ganó la estrategia más pasional y personalista. La calidad institucional es una deuda de oficialismo, oposición y de la zigzagueante Corte Suprema.

Todo lo contrario pasó, en la Corte y en el poder judicial.  El próximo domingo se definirán mejores los escenarios y el tablero político. Sin embargo, lo que todos los operadores, ambos políticos y judiciales, deben entender es que el poder político estará dividido para completar espacios institucionales y eso complicará seguir con el nivel de enfrentamiento faccioso, personalista y autodestructivo. Salud!

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El ballotage ya lo ganó la Corte

1.La Corte en el laberinto de las urnas que se bifurcan. Los resultados electorales del 25 de Octubre, con sus aspectos previsibles e imprevisibles, dieron como claro ganador institucional a la Corte Suprema.

Por un lado, en lo respectivo a los aspectos previsibles, más allá del autoengaño con encuestas electorales de algunos y de una inteligente capitalización de errores ajenos de otros, el ballotage era un escenario muy difícil de evitar. Por otro lado, en lo que atañe a los aspectos más novedosos y sorpresivos, los recambios en la composición del sistema federal -en especial, la derrota en la provincia de Buenos Aires del Frente para la Victoria- y las nuevas fuerzas políticas con gobiernos municipales/provinciales generarán impactos simbólicos y transformaciones concretas en el sistema de partidos que todavía son difíciles de prever.

En ambas situaciones, el próximo mandato presidencial será de presidencialismo con legitimidad dual. Un modelo ejecutivo acostumbrado a una cultura de democracia delegativa y un congreso con resistencias escasas pasará a un escenario de Congreso fragmentado con -presumiblemente- más incentivos a la confrontación que a la cooperación y una liga de gobernadores expectantes.

Todo ello impactará, sin duda, en el futuro rol de la Corte en el sistema político. Tendremos un modelo de presidencialismo fuerte y competitivo, con aires renovados pero con antecedentes constitucionales en el republicanismo autoritario, discursos de modernización pero con estructuras alberdianas y poderes de excepción -decretos delegados y DNUs- constitucionalizados por la reforma de 1994.

En esa coyuntura, la Corte podrá retomar un rol de árbitro institucional ante una posible vuelta a los incentivos de parálisis y lucha intestina extrema que el hiper-presidencialismo autóctono  ha ejemplificado. A pesar de eso, en su propia órbita, la Corte podrá negociar con mayor autonomía su nuevo rol institucional tanto frente a un nuevo Gobierno como con el renovado Senado ante nuevas y obligadas designaciones.

2. El ballotage ya lo ganó la Corte. Puntualmente, la coyuntura del ballotage, políticamente polarizada y de empobrecimiento discursivo, le permitirá capitalizar la retórica de los derechos, sus aires progresistas de guardián republicano, y fortalecer su desdibujada imagen en dos planos altamente relevantes para su agenda: (1) El plano de la calidad institucional y (2) el de sus decisiones estratégicas en el fin de mandato.

En el plano institucional (1) cabe recordar que la Corte ha aumentado más su capacidad comunicativa y su perfil público que su calidad institucional. Estamos ante una Corte que sigue manejando un presupuesto que la Constitución le asigna al Consejo de la Magistratura de forma directa y clara en el Artículo 114 de la Constitución Nacional. Para eso, en el fallo “Rizzo” (2013), lo que hizo la Corte fue declarar constitucional la reforma que impulsara el gobierno de Néstor Kirchner en los últimos meses del 2006 y que le terminó de dar todo el poder a la Corte en su guerra con el Consejo de la Magistratura.

Los defectos institucionales que tiene el Poder Judicial a nivel estructural tienen correspondencia con la debilidad política del Consejo de la Magistratura ante la Corte y con los diversos acuerdos para que esa debilidad confiera beneficios múltiples.

A los fuegos de artificios, con decisiones que quieran demostrar una distancia frente al Gobierno (2), no debemos olvidar que la Corte rara vez controló al gobierno de forma directa. Por el contrario, su acompañamiento fue clave en todos los procesos de estabilización político y económico posteriores al 2001-2003 (Derechos Humanos, Devaluación, etc) y también en los más recientes acuerdos estratégicos como el fallo Chevron (2013) que permitió celebrar acuerdo con YPF-Chevron. Así no es tan extraño que la Corte lo declaré de interés público diez días justo antes del ballotage. Los expedientes son técnicamente diferentes pero los climas políticos también. La Corte no es independiente del tiempo de transiciones políticas ni de la coyuntura electoral y juega fuerte como un jugador político más en ese contexto.

Los errores del oficialismo en ciertos intentos de subordinación institucional le han permitido capitalizar a la Corte pequeños actos de distanciamiento vocacional. Lejos estuvo la Corte de ser independiente. Así, la Corte ganó un aura de opositora que el propio oficialismo capitalizará en decisiones claves como el fallo “Clarín” (2013).

En el plano de sus decisiones confrontativas, la Corte estuvo muy tranquila hasta los días posteriores a la última elección. Quizás debido a que sus miembros estuvieron ocupados dando cursos de actualización del Código Civil que dictaron junto al oficialismo y cuyo análisis de constitucionalidad evaluarán desde la propia Corte. Una de las más extrañas innovaciones institucionales fue usar las instalaciones del máximo tribunal para dar cursos de capacitación sobre el Código Civil en este múltiple rol docente, académico, legislativo, doctrinario, político, mediático y judicial que cumple la Corte en su composición actual.

La Corte necesita más audiencias públicas en temas de interés público y menos clases de derecho civil.

En conclusión, la Corte tuvo varias buenas noticias. La primera noticia fue el previsible ballotage. La segunda fue la derrota moral de sus adversarios públicos. Esa derrota se hizo evidente con el envío de dos nuevos pliegos para la Corte Suprema. Una medida tan desesperada como inútil en el marco de una segunda vuelta presidencial. Es claro que cualquiera sea el resultado, el futuro presidente podrá establecer una nueva estrategia y nuevos candidatos para esos espacios (salvo que dicho envío exprese una propuesta para un futuro acuerdo político).

La democracia Argentina entra, de esta forma, en un escenario de ballotage donde sus  opciones son variantes de candidatos peronistas con composiciones e internas partidarias complejas. Hasta la Corte Suprema termina con un Presidente peronista con clara fortaleza política ante adversarios institucionales. Sacando al gran Genaro Carrió (1983-1984) y a José Severo Caballero (1984-1989), la Corte Suprema siempre tuvo a sus presidentes a peronistas con diferentes tendencias pero nunca con una capacidad de construcción política más allá del propio Palacio de Tribunales.

En ese escenario, es poco probable que la Constitución y la propia calidad institucional, los frenos y contrapesos institucionales, ya débiles, de nuestra democracia delegativa, se fortalezcan. El ballotage entre la democracia deliberativa que quería Carlos Nino y la democracia delegativa que pensó Guillermo O’Donnell lo ganó el significante vacío de la democracia populista de Ernesto Laclau. La democracia populista del futuro será peronista, en su faz más liberal-empresaria o en su faz más conservadora-tradicional, y así se configuró ya en las opciones previas al ballotage.

El resultado electoral y el final de la campaña presidencial le dan a la Corte unas semanas más de protagonismo para actuar cómoda pero estratégicamente de cara a la definición de un ballotage que la dejó frente a una victoria.-

martes, 10 de noviembre de 2015

Jornada / Libros sobre Derecho y Pobreza


Varios valiosos colegas y amigos presentan dos  flamantes libros sobre Derecho y Pobreza que el Centro de Investigaciones Jurídicas y Sociales de la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales de la UNC publicó. Lo hacen con una jornada que promete mucho. Transcribimos el programa y dejamos el link de uno de los libros para descargar. Salud!

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Jornadas sobre Derecho y Pobreza

Organizadas por el Centro de Investigaciones Jurídicas y Sociales; el Curso sobre Método de Casos en  Derecho Constitucional y la Cátedra B de Derecho Constitucional, Facultad de Derecho y Cs. Sociales, UNC

Jueves 12 y Viernes 13 de Noviembre de 2015

Lugar: Sala 3, Facultad de Derecho y Cs. Sociales, UNC.

15,30 hs. Apertura de las sesiones. Lorenzo Barone, Vice-Decano de la Facultad de Derecho y Cs. Sociales, 

UNC; Esteban Llamosas, Director del CIJS, UNC y Andrés Rossetti, profesor titular de la Cátedra “B” de 

Coordinación: Juan Martin Carballo.

16,00 hs. Derecho y Pobreza: aspectos conceptuales. 

Intervenciones: María Alejandra Ciuffolini y Claudio Guiñazú. 

17,00 hs. Derecho y pobreza: cuestiones de derecho penal y procesal

Intervenciones: Maria Eugenia Adad, María de los Angeles Nallin y Romina Scocozza.

Coordinación: Celeste Oviedo Sanchez.

18,15 hs. Derecho y pobreza: género, discapacidad y derecho privado (2ª parte)

Intervenciones: Miguel Robledo, Federico Robledo, Natalia Arreguine y Natalia Milisenda.

Coordinación: María Laura Foradori.

19,30 hs. Presentación y liberación digital del libro Encuentros y (des)encuentros entre las políticas públicas y los derechos sociales, publicado por GIDES (Grupo de Investigación en Derechos Sociales) acá el libro.

Presentan 
Leticia Echavarri y Paulina Chiacchera.

17,00 hs. Derecho y pobreza: vivienda, alimentación y la reparación de daños. 

Intervenciones: Martín Juárez Ferrer, Julieta Cena, Carolina Rossi y  Cecilia A. Ferniot.

18,00 hs. Derecho y pobreza: derecho internacional, infancia y pueblos indígenas: 

Intervenciones: Horacio Etchichury, Magdalena I. Alvarez y Andrés Rossetti.

Coordinación: Juan Pablo Rodas Peluc.

19,30 hs. Presentación del libro "Derecho y Pobreza. Un análisis desde el método de casos" coordinado por  Andrés Rossetti y Magdalena I. Alvarez (CIJS, UNC - Advocatus, Córdoba 2015) por Patricia Scarponetti y 

Laura Cantore. Coordinación de la mesa: Andrés Rossetti y Magdalena I. Alvarez. Breves comentarios: 

Horacio J. Etchichury y Claudio E. Guiñazú.

viernes, 30 de octubre de 2015

"La gente no sabe votar" y otras frases antidemocráticas - Perfil


Algunas breves líneas pensando en los resultados de las elecciones y señalando alguno de los defectos hoy evidentes de nuestra cultura política. En contraste, cabe reconocer, hay un dato realmente positivo: No hubo denuncias de fraude sistemático y se sepultaron, por buenas o malas razones ya veremos, las denuncias mediáticas de clientelismo electoral como argumento (sic) para justificar la anulación de elecciones sin pruebas ni fundamentos.

Lo que también se confirma una vez más: En Argentina nunca pero nunca nos vamos a aburrir. Más allá del ajuste que viene sorpresas siempre tendremos. Se publicó en Perfil acá y las transcribimos a continuación. Salud!


sal en las heridas de la república argentina - Purmamarca 2015

“La gente no sabe votar” y otras frases antidemocráticas

La democracia va mucho más allá del voto, sin embargo, cada elección es un proceso de educación social y aprendizaje colectivo.

Lucas Arrimada (*)

1. No subestimar a la sociedad. La política democrática requiere entender a la sociedad, pensarla como un interrogante abierto, no subestimarla con desprecio. Acercarse a la sociedad, al mensaje del domingo, desde la indignación y superioridad moral es realmente alejarse de ella.

Hasta hace semanas, algunos de los que triunfaron el pasado domingo desconfiaban de la libertad de los votantes, denunciaban el clientelismo político que practican abiertamente, alegaban potenciales irregularidades, solicitaban voto calificado estigmatizando la pobreza y celebraban que jueces anularan elecciones sin pruebas ni fundamentos de fraude sistemático. Sin embargo, con el triunfo todo esto desapareció.

Hace unos días, algunos de los que perdieron empezaron a repetir frases similares. Desconfiando de la racionalidad del electorado, despreciando a personas por sus decisiones electorales, sin asumir errores propios, desconociendo virtudes ajenas, ante un resultado que les quitó las certezas pero no la soberbia.

Ambos sectores, de una u otra forma, subestimaron a la sociedad y desconfiaron de la capacidad intelectual del pueblo cuya confianza debían y deben ganar. Ni las clases bajas votan pensando en los planes sociales ni las clases medias votan lo que dictan ciertos medios. El determinismo electoral no existe.

Los resultados harán olvidar todo lo dicho sobre el clientelismo electoral, las irregularidades en la elección y los jueces anulando elecciones. No porque hayan desaparecido esas prácticas sino porque el objetivo era desacreditar un triunfo ajeno, sedar una derrota propia y seguir con el juego de fricciones autodestructivas que paga la sociedad, no la clase política.

Sea cual fuere el resultado del ballotage habrá un gobierno divido, territorial e institucionalmente. Las dos principales fuerzas políticas podrán optar entre el choque constante o la construcción de puentes de gobernabilidad en un contexto de una nueva economía.

2. Repensar el sistema democrático y el voto. La incomunicación entre representantes y representados es una característica propia del sistema político. Todos los jugadores, algunos más, otros menos, abusan de los vicios electorales, en lugar de generar consensos para mejorar las reglas de juego democrático.

En la democracia delegativa que vivimos los políticos ganan elecciones, la sociedad tiene complejas expectativas de cambio, el voto no puede comunicar esas expectativas y esos cambios dependen de políticos que son totalmente autónomos a la voluntad  de sus votantes. No hay capacidad de controlar lo votado después de cada elección. Salvo cuando ya es muy tarde: En la próxima elección, al final del gobierno. El voto castigo es una autopsia, no un cambio real. Se vota pensando en el pasado, no proyectando un futuro.

Para que esas ilusiones electorales no se transformen rápidamente en decepciones del mañana hay que profundizar la democracia mucho más allá del voto e imaginar nuevos puentes institucionales entre sociedad y gobierno, pueblo y sistema político, expectativas y posibilidades.

(*) Lucas Arrimada (Twitter @lucasarrimada) es Profesor de "Derecho Constitucional" y "Estudios Críticos del Derecho" (UBA/UP).

miércoles, 28 de octubre de 2015

Jorge Dotti en la Facultad de Derecho UBA


Para aquellos interesados en escuchar a alguien que sabe bien de lo que habla cuando habla (y debe ser la segunda vez en diez años que va a la Facultad de Derecho a pesar de ser uno de sus egresados) no se olviden: Jorge Dotti en la Facultad de Derecho hablando sobre Schmitt, constitucionalismo y política en el Siglo XX. El próximo Miércoles a las 18 hs!


Imperdible. Salud!

viernes, 23 de octubre de 2015

Estrategias judiciales del republicanismo antidemocrático - Crisis


Publicamos esta columna en la Revista Crisis sobre lo sucedido en las elecciones de la provincia de Tucumán pensando en lo que ojalá haya sido un episodio aislado/pasado y no un tubo de ensayo, un experimento político,  de lo que puede suceder en la elección presidencial de este domingo, acá. Esperemos. Sigamos y salud!

lo que más valorás es lo más frágil - San Telmo 2011

la casa está en orden / meter las patas en la justicia / pinchazo 

Estrategias judiciales del republicanismo antidemocrático

Durante el proceso  electoral en curso algunos sectores utilizaron los Tribunales como recurso para cuestionar la calidad legal de los comicios. Por el momento estos intentos no han prosperado, pero una mueca sombría se dibuja en el horizonte de posibilidades a futuro. Lejos de la consolidación de un sistema de partidos basado en los consensos, quizás se asome la etapa superior de la bipolarización política.  

Tucumán vivió este año un proceso eleccionario polarizado, con denuncias y serias irregularidades, coronado por una represión de la policía del gobernador Alperovich ante el ejercicio legítimo del derecho de protesta, la detención ilegal durante una semana sin pruebas de varios de los participantes de esa manifestación en su contra, la manipulación mediática a nivel nacional, el juego autodestructivo en el que tanto oficialismo y oposición suelen sumergirse; a todo esto, debimos sumarle una muy irresponsable decisión de la Cámara en lo Contencioso Administrativo provincial anulando la elección y convocando a una nueva, sin dar fundamentos ni pruebas de irregularidades generales ni fraude sistemático. 

Esta decisión de la Cámara se firmó el 16 de septiembre, dos horas después de la conferencia del prensa en la que se anunció la renuncia de Fernando Niembro a su candidatura por el PRO. Es inusual que las decisiones judiciales se tomen a las 19:30 hs de un miércoles. Unos días después la Suprema Corte de Tucumán revocó la decisión de la Cámara. La Corte podría haber eludido en esta oportunidad esa costumbre de dictar sentencias en el opaco "lenguaje judicial". Podría haber llamado a una conferencia de prensa y con un discurso accesible para todos, explicar detalladamente porqué la decisión de la Cámara en lo Contencioso Administrativo fue arbitraria. Las razones y la publicidad construyen legitimidad. Al gran pueblo tucumano, razones. 

Algunos llaman a respetar la "justicia independiente" cuando les conviene, no importa si las sentencias son un mamarracho. Sin embargo, la mayoría de los jueces tienen dependencias políticas directas o indirectas. Un poder judicial endogámico, repleto de castas familiares y fidelidades políticas, siempre tendrá dificultades para conferir confianza a sus decisiones. Querer resolver conflictos políticos a través de este dudoso poder judicial es potenciar la conflictividad y politizar al poder judicial. A una elección con graves irregularidades, le sucedió un fallo explosivo. 

La historia argentina nos da contraejemplos de muchos políticos e intelectuales que legitimaron el autoritarismo y renunciaron a sus principios republicanos y liberales en nombre de la república y la libertad. Así se llegó a afirmar que "las fuerzas armadas eran las guardianes de la democracia". No hay más guardián de la democracia que el pueblo mismo. La sociedad tiene la última palabra. 

En el caso tucumano hubo varios defectos institucionales que todos bien conocían y utilizaban. Desde el sistema electoral hasta el clientelismo político que los partidos practican en todo el territorio argentino, en sus diversas formas, sus diferentes destinatarios y sus particularidades regionales. Sincerarse sobre esas prácticas y reformarlas debería ser un objetivo institucional de todos. Pero, aunque se trate del peor gobierno provincial, eso no hace menos 
arbitraria la medida judicial que anuló las elecciones. 

Los demócratas no renuncian a la democracia para profundizar la democracia. Abrazar decisiones sin fundamentos, y a los oscuros jueces que las dictan, no es una alternativa a las graves falencias de un gobierno. La democracia es la única vía para profundizar la democracia, para radicalizarla, para sacarla de la inercia y anestesia de las corporaciones que la parasitan. Necesitamos más democracia, no más sentencias arbitrarias que operan como vetos absolutos de un poder no democrático. 

idealizar al árbitro, transformarlo en rey

Judicializar elecciones para debilitar a los gobiernos democráticos puede ser parte de un show mediático, de una estrategia para recalentar el clima electoral y deslegitimar triunfos en un contexto de polarización social. En la misma línea, podemos anotar algunos intentos de manipulación y desinformación sobre cómo se contabilizan el voto en blanco -cuestión legalmente evidente- para intentar forzar ciertos resultados. En los últimos días, según una nota publicada en un tradicional medio, cierto candidato evaluaba esta alternativa para forzar sus chances de segunda vuelta en las elecciones del domingo próximo. 

En la historia argentina, frente a cada golpe de estado, salvo dignas excepciones, los jueces estuvieron del lado del opresor, de la injusticia, de la tortura y de la negación de los derechos. Siempre con su tradición de proteger intereses políticos-económicos concentrados sin distinción de color político. La Corte Suprema no es guardiana de la Constitución ni de la democracia, al manejar el presupuesto de todo el poder judicial contradiciendo claramente el Artículo 114 de la misma. Los jueces no son guardianes de nuestra libertad e igualdad de culto cuando no protegen el principio de 
la educación pública laica. Los jueces son árbitros no guardianes. Los jueces serían guardianes de la democracia si la democracia fuese una cárcel. Pero la democracia es una práctica social, que costó esfuerzo de generaciones de argentinos. Y no cabe en un expediente judicial.

Algunos idealizan a los jueces por la misma razón que idealiza a las personas: no los conocen. El poder judicial es opaco, corrompible, muy sensible al lobby, a la operación oscura.

La democracia está más cerca de los movimientos sociales y partidos políticos, con todos sus defectos, que de oscuros jueces que la sociedad no puede controlar y, tantas veces, ni siquiera entender. La mejor forma de profundizar la democracia es con más democracia, no a través conferir una inexistente garantía democrática final a los jueces. La democracia no puede tener guardianes como los jueces.

El poder judicial y los jueces con compromiso democrático pueden ser claves en la mejora de la democracia, pero nunca deben tener la última palabra para censurar la misma democracia. Los
jueces pueden ser árbitros pero no jugadores que definan el juego y condicionen el final de cada campeonato.

La judicialización de una elección como estrategia política para debilitar la democracia y forzar la debilidad de un gobierno puntual, sea provincial o nacional, es un táctica política demasiado peligrosa. La debilidad de los gobiernos democráticos se pagó caro en la historia argentina. Los que se fortalecen con la debilidad de un gobierno democrático no son la oposición contingente (quizás mañana oficialismo), sino corporaciones y actores con intereses contantes y sonantes que quieren ser parte de la gobernabilidad.

Para sacar a la democracia de su inercia, para impedir la anestesia de moderación republicana, para potenciar sus aspectos más igualitarios, para construirla como herramienta de transformación política, para pensarla como puente hacia más justicia social, para defender el derecho a la protesta frente a la violencia institucional, para eso y muchos más, se requiere profundizar la democracia con más democracia, radicalizarla como forma de vida, como práctica social y cultural. Eso solamente puede suceder, en Tucumán y en toda la Argentina, lejos de las judicaturas, en diálogo con toda la sociedad y siempre cerca del pueblo.

miércoles, 21 de octubre de 2015

Convocatoria a Becas - Facultad de Derecho UBA


la suerte es un ave colectiva - Abasto 2013
La Facultad de Derecho convoca a un concurso para la adjudicación de becas de ayuda económica y de la beca por la igualdad. Se agradece difundir.


Llamado a concurso para la adjudicación de becas de ayuda económica

Becas Alumnos Destacados

Para los alumnos de todas las carreras que se cursan en la Facultad. Se otorgará una asignación mensual durante 12 meses.

Requisitos:

- Tener un promedio igual o superior al requerido para la promoción de las materias sin examen final (6);
Falta de medios para continuar con el ritmo de estudios de la carrera.
- No poseer título de grado
- Se otorgarán 150 becas por estricto orden de mérito. Los alumnos con capacidades diferentes que cumplan los requisitos de promedio y falta de medios reciben beca y no forman parte del Orden de Mérito.


Becas por la Igualdad
Para los alumnos de la Facultad que por diferentes motivos no alcanzan el promedio requerido para calificar al programa de Becas de Alumnos Destacados. La asignación es por 12 meses.

Requisitos:

- Ser alumno/a de alguna de las carreras que se cursan en la Facultad
- Tener un promedio superior a cuatro (4) e inferior a seis (6)
Falta de medios para continuar los estudios
- No poseer título de grado

Se otorgarán 50 becas por estricto orden de mérito.


Inscripción: 13 de octubre al 30 de noviembre de 2015. 

Publicación de resultados: 29 de febrero de 2016.

Período de otorgamiento: marzo de 2016 – febrero de 2017.


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Informes e inscripción: En la web acá.

Departamento de Becas Planta Baja
Horario de atención: lunes a viernes de 9.00 a 19.30 hs.
Tel.: 4809-5692
E-Mail: becas arroba derecho.uba.ar

jueves, 15 de octubre de 2015

Los jueces como guardianes de la democracia: ¿Posibilidad constitucional o placebo institucional?


el cisne negro y la independencia imposible - Misiones 2010
Jueces como guardianes externos, jueces independientes e imparciales, jueces neutrales y distantes de todo poder e influencia. ¿Existe la independencia judicial? ¿El procedimiento de selección en el Consejo de la Magistratura genera independencia institucional? Intento explorar varios de esos interrogantes y otras dudas que tengo sobre el tema por acá en El Estadista. 

Transcribo la versión larga. Estoy muy poco sumiso con los máximos en las notas. Mala mía. Salud!

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Los jueces como guardianes de la democracia: ¿Posibilidad constitucional o placebo institucional?

1. Los jueces ¿pueden ser guardianes de la democracia? 

Dos jueces deciden anular una elección. Los sectores políticos beneficiados por el fallo festejan. Los sectores políticos perjudicados se indignan y hablan de la intervención del poder judicial (sic). Se apela la decisión y una dudosa Corte Suprema Provincial revoca la decisión. Los sectores perjudicados hablan de falta de independencia judicial antes y después. Cada sector, a su manera, pone en duda la imparcialidad del árbitro institucional.

Uno de los principios más citados de los sistemas políticos contemporáneos suele ser la independencia judicial. Ese principio, siempre citado, muy pocas veces tiene su mecanismo de consolidación explicado. Su uso es recurrente aunque los misterios sobre cómo funciona se encuentran usualmente ausentes.

En la actualidad se debate cómo el diseño del Consejo de la Magistratura nacional (Art. 114 CN) actual o futuro puede producir un aumento/reducción de la independencia judicial en general y de los jueces en especial.

La Constitución Nacional no da pautas institucionales para la independencia judicial. Sus silencios y omisiones contribuyen a los malentendidos y al déficit institucional funcional de todo el sistema judicial y de controles institucionales

En este contexto, hay dos preguntas que cabe formularse. Por un lado ¿Es el proceso de selección del consejo de la magistratura un proceso que genere independencia judicial? Por el otro lado, una vez en el ejercicio de la magistratura ¿Qué mecanismos institucionales o para-institucionales mantienen esa independencia frente a las corporaciones económicas, políticos y otros factores de poder? 

2. ¿Cómo se elige una Juez/a en Argentina? 

Pensemos, por un momento, en el proceso de selección de jueces. ¿Puede el sistema de concursos del Consejo de la Magistratura -en cualquier de sus composiciones- generar independencia del poder político, económico, etc?

Proyectemos los pasos claves del proceso. Como sabemos, los candidatos/as a jueces/zas se anotan en un concurso público para cubrir vacantes judiciales. Los pasos son -resumidamente- los siguientes:

A. Antecedentes y examen. Los candidatos presentan sus antecedentes y dan un examen, ambos pasan a comisiones evaluadoras (supuestamente imparciales). Este proceso tiene discrecionalidad en la evaluación de antecedentes y en el manejo de la información sobre el examen y su corrección posterior. Son comunes las impugnaciones administrativas y judiciales. La calificación de los antecedentes y del examen consolidan un primer listado de los candidatos a cubrir el puesto.

B. Posteriormente, se realiza una entrevista con el pleno del Consejo de la Magistratura que puede/suele modificar ese listado jerárquico de la etapa previa -lo más cercano a una etapa meritocrática con un margen de discrecionalidad política en la valoración técnica- con lo que podemos llamar “margen de apreciación” de la mayoría del Consejo. Ese cambio puede ser vital y es estrictamente político. Resultado de las coaliciones contingentes entre los sectores políticos, judiciales, de la corporación de abogados y académicas. De esta entrevista en el pleno del Consejo saldrán los tres candidatos finales.

C. El poder ejecutivo debe elegir de esa terna sin orden ni jerarquía alguna. Los procesos de discrecionalidad en la evaluación, negociación política antes y después de la entrevista pública y un racionalmente esperable lobby en los despachos de los consejeros para presionar en la introducción de la terna, termina en un proceso puramente político.

Con la terna elevada al ejecutivo, los candidatos deben “esperar” la decisión del Ejecutivo para luego conseguir el Acuerdo en el Senado. Este período no es de  pasividad. Suelen haber procesos de intenso lobby con operadores políticos y/o judiciales en los poderes ejecutivos (ya sean ejecutivos nacionales y/o provinciales). ¿Podemos esperar que producto esas reuniones secretas sin ningún tipo de control republicano surja independencia judicial o prosperen promesas y intercambios estratégicos? ¿Podemos esperar que no haya promesas y  negociación de cierto grado de obediencia futura para actores políticos y del sector operativo? 

A partir de la oscura negociación secreta y carencia absoluta de accountability horizontal, vertical y/o social alguno, no puede surgir la esperada independencia institucional.

3. Las esferas de la "Justicia". Una de las frecuentes respuestas al problema de la designación política suele formularse así: “El tiempo es el que aumenta la esfera  independencia de los jueces”. Típicamente un juez podría ser más independiente en el futuro que en los tiempos del gobierno que lo designó.

Sin embargo, los jueces tienen restricciones para ser independientes de sus propios superiores, de la corporación judicial y de posibles amenazas a su estabilidad en el cargo. Las amenazas de un juicio político pueden ser usado estratégicamente para obtener obediencia puntual y/o relación fluida en el tiempo. El gobierno puede cambiar pero ciertos actores institucionales, partidarios y económicos tener continuidad e incluso aumentar su capacidad de presión/influencia/amenaza.

Por otro lado, la independencia institucional se suele reducir a la (imposible) autonomía del poder político. Sin embargo, el poder político es solamente uno de las numerosas corporaciones (judiciales, profesionales, económicas, sindicales, religiosas, etc) con capacidad de influencia y/o condicionamiento. Hay agencias que pueden ser dependientes de los sectores económicos, pueden depender de factores extra-institucionales vinculadas a su área operativa en su espacio de desarrollo y hasta de actores para-legales (narcotráfico, etc).

4. Incertidumbre constitucional y dependencia judicial. La independencia judicial, y quizás la misma independencia institucional, es una laguna legal como un vacío textual que se rellena de política en la Constitución Nacional. La independencia de otros órganos y espacios también entran en crisis con la imposibilidad de consolidar su energía autónomamente. Organismos independientes debilitados y sin su conducción correspondiente como el propio Defensor del Pueblo de la Nación (Art. 86) generan más preguntas que respuestas en torno al proceso político de producción de independencia institucional y/o judicial. 

La independencia judicial no puede ser resultado del azar y de la ausencia de factores de influencia. Es cínico no reconocer la debilidad institucional producida por esa laguna constitucional.

El hiperpresidencialismo y la democracia delegativa fueron consolidados en la última convención constituyente nacional. La expansión de los controles institucionales al poder político y económico fue otro de los grandes fracasos del Pacto de Olivos. La fortaleza del hiper-presidencialismo argentino es inversamente proporcional a los defectos de diseño institucional que se consolidaron en la reforma constitucional de 1994.-

miércoles, 14 de octubre de 2015

La última palabra es del pueblo tucumano - La Gaceta


democracia ma non troppo - Roma 2010
Estuve intentando publicar una nota larga sobre lo sucedido con la Elección de Tucumán. Lamentablemente terminé publicando varios fragmentos diferentes en distintos medios. Ahora que tengo más tiempo voy actualizando el debate. 

El texto más extenso lo escribí hace 20 días especialmente para la Gaceta de Tucumán que aceptó publicarlo pero lo editó de la siguiente forma acá. 

La versión extendida está por salir por otro medio. Muchas gracias a LGT y salud!

La última palabra es del pueblo tucumano

Lucas Arrimada - Profesor de "Derecho Constitucional" (UBA/UP)

1. Profundizar la democracia con más democracia. A un proceso eleccionario polarizado con muchas denuncias y serias irregularidades, después de la represión por parte de la policía del gobernador Alperovich ante un ejercicio legítimo del derecho de protesta, la detención ilegal de varios de los participantes de esa manifestación pacífica, la selectividad política contra militantes del Partido Obrero durante una semana sin pruebas en su contra, la violencia policial y la arbitrariedad en su restricciones de la libertad, la manipulación mediática a nivel nacional y al juego autodestructivo en el que tanto oficialismo y oposición suelen sumergirse; a todo esto, debimos sumarle una muy irresponsable decisión de la Cámara en lo Contencioso Administrativo de Tucumán anulando la elección y convocando a una nueva sin dar razones ni pruebas de irregularidades generales ni fraude sistemático. La Corte Suprema Tucumana debería haber cambiado esa costumbre de dictar sentencias en el opaco “lenguaje judicial”. Debería haber llamado a una conferencia de prensa y en un lenguaje accesible para todos explicar detalladamente porqué la decisión de la Cámara en lo Contencioso Administrativo fue arbitraria. Las razones y la publicidad también dan legitimidad. Al gran pueblo tucumano, razones. Algunos llaman a respetar la “justicia independiente” (sic) cuando les conviene o llaman a los jueces “corruptos” cuando deciden en contra de sus intereses no importa si la sentencias son un mamarracho judicial. Rara vez los jueces son independientes, muchas veces los jueces tienen dependencias políticas directas o indirectas. Un poder judicial endogámico, repleto de castas familiares y fidelidades políticas no da legitimidad a sus decisiones.Resolver conflictos políticos a través de un dudoso poder judicial es potenciar el conflicto y politizar al poder judicial. A una situación conflictiva le sucedió otra. A una elección con graves irregularidades, le sucedió un fallo explosivo. La historia nos da contraejemplos de muchos políticos e intelectuales que legitimaron el autoritarismo y renunciaron a sus principios republicanos y liberales en nombre de la república y libertad. La polarización irracional de la sociedad ha llevado a que algunos muy lamentablemente festejen una sentencia arbitraria en la que se anula una elección repitiendo dolorosos errores del pasado autoritario. Abrazar decisiones sin fundamentos y a oscuros jueces no es una salida democrática a las graves falencias de una joven democracia.

2. Los jueces no son guardianes de la democracia. Los jueces no pueden anular elecciones sin pruebas ni fundamentos. Además en el caso tucumano hay varios defectos institucionales que todos conocían de antemano. Reformarlo debería ser un objetivo institucional de todas las fuerzas. Desde el sistema electoral hasta el clientelismo político que todos los partidos practican en Argentina. Además, la vinculación entre pobreza y clientelismo suele olvidar el clientelismo que tienen todas las fuerzas con sus oligarquías y empresarios amigos que vuelen en formas de contribución de campaña. Los jueces de la servilleta que les aseguran sistemática impunidad a la mayoría de los políticos y empresarios corruptos no son guardianes de la democracia. Algunos idealizan a los jueces por la misma razón que idealizan a las personas: No los conocen. El poder judicial es muy opaco, corrompible (el caso federal siempre fue un ejemplo claro) y poco transparente detrás del hermoso ideal de “Justicia”. La Corte Suprema no es guardiana de la Constitución Nacional ni de la democracia al manejar el presupuesto de todo el poder judicial contradiciendo claramente el artículo 114 de la Constitución. Los jueces no son guardianes de nuestra libertad e igualdad de culto cuando no protegen el principio del Estado Laico. Los jueces serían guardianes de la democracia si la democracia fuese una cárcel. Y la democracia es una práctica social que costó esfuerzo de generaciones de argentinos, no es un expediente judicial. La república democrática está más cerca de los partidos políticos con fuertes tradiciones y disciplina, incluso con sus vicios, que de oscuros jueces que la sociedad no puede ni controlar y tantas veces, ni siquiera entender. Los jueces no son los guardianes centrales de la democracia. Los jueces que se ponen por encima de la voluntad popular contribuyen a empeorar la imagen de un “poder judicial” siempre en cuestión y a dificultar la tarea que algunos jueces realizan para mejorar la calidad institucional dentro de la esfera judicial. Nadie puede negar las graves irregularidades en la elección tucumana. Nadie puede negar que el fallo de la Cámara Contenciosa carecía de pruebas y fundamentos sobre el fraude sistemático. Todos tenemos que comprender que los problemas de la democracia necesitan más democracia y política, menos violencia y más generar mínimos acuerdos de cultura política; en definitiva: más democracia, menos sentencias arbitrarias. Para nuevas bases y puntos de partida de una organización democrática, con un mejor sistema político y electoral, con límites a la concentración de poder económico y político, para reducir los autoritarismos de todo tipo, se requiere profundizar la democracia y establecerla como forma de vida, como práctica social y cultural. Eso solamente se puede pensar, en Tucumán y en toda la Argentina, lejos de las judicaturas, en diálogo con toda la sociedad y siempre cerca del pueblo. -

Nexos

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