sábado, 18 de octubre de 2014

Cayote, poesía y los lapachos de La Rioja: Joaquín Giannuzzi y Mario Paoletti


Miles de deudas y agradecimientos tardíos, debidos, sentidos a los amigxs de Aire que nos invitaron a este evento extraordinario acá. Estuvimos junto al gran Gabriel Pereira de Andhes y Diego Ocampo de Aire, hablando sobre democracias, instituciones y procesos de democratización, como los que tuvieron epicentro en la propia Universidad de La Rioja. Y aprovechamos para visitar los cerros, caminar las calles de La Rioja, conocimos a la beba más simpática llamada Malena, caímos fundidos en siestas después de recibir al sol y rastros del viento sonda, admirando la flora del lapacho autóctono, discutiendo sobre caudillos pasados y presentes, viendo las estatuas de Joaquín V. González sentado, comiendo cosas dulces, manejando por acantilados, saboreando empanadas riojanas y brindando con torrontés.

el mundo de la vida, pan de membrillo y un salario de justicia poética - Buenos Aires 2014

El dinero y la ambición en el derecho lo corroe todo. El mundo de la vida está amenazado siempre. Por eso hay que celebrar, brindar y destacar, lo excepcional e increíble que es encontrar la fuerza vital en la acción ajena, quedarse admirado por ese fuego inicial, ese actuar sincero. La vida, el derecho y la política dan muestras de sobra de personas que se pierden en sus egos vacíos, que se suicidan por promesas vanas del carguito judicial y el aplauso contingente, por un poco de poder, que venden a sus propias madres, a sus maestros, que traicionan a sí mismos y a sus amigos de las formas más tristes y angustiosas. 

Lo que vivimos en La Rioja no fue todo lo contrario. Buena gente como Matías Ascoeta, Soledad Pérez, Diego Ocampo y la melodramática Pía González con la que compartimos risas e historias de la mejor forma. Nada más que agradecer, el cabernet sauvignon, los libros de poesía de Paoletti, Giannuzzi, de Moyano, todo, todo vida, color, días soleados de amistad y diálogos en tierras coloradas de cuyo, tomando torrontés, comiendo rico y riendo mucho. Pronto volveremos!

Como hiciéramos, tanto tiempo atrás, recobramos un poco esa esperanza en la justicia poética con estos poemas de Joaquín Giannuzzi (los primeros dos) y de Mario Paoletti (los últimos tres) que nos regalaran por aquellas tierras riojanas queridas. Gracias infinitas!

Cayote, poesía, torrontés y salud!!

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Alberdi en Marsella 

La vida huele a puerto, malsana lejanía y crueles
tabernas
cuando el pulero malhumorado hombrecillo
abandona el hotel para mirar ávidamente el 
mediterráneo

Pero no llegan navíos ni noticias
para este pálido extranjero 
sino la noche y la soledad
como una sombra recurrente sobre el rostro-
Entonces recuerda o presiente el destino bloqueado
que incubaron sus razones de prócer suelto, a la deriva-
La neurosis anuncia la hora del destino
su estómago arde como un rencor no resuelto
y dando la espalda al mar
instala la patria en el cerebro.

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Franz Kafka en el sanatorio

El mundo parecía en orden fuera de su cabeza,
el cuarto del sanatorio, la vana imprecación
de las pócimas, el vaso con flores desoladas.
El médico, de pronto, se volvió absurdo
al insistir mecánicamente hacia su pecho
buscando un latido perdido, un lenguaje en la oscuridad.
Entonces lo apartó con una cólera triste,
la sombría fatiga que siempre había ordenado
ademanes tan delicados para amparar su destierro.
Todos los que lo amaban estaban allí
moviéndose detrás de la puerta
o precipitándose en oleadas hacia el remoto rostro
parloteando preguntas sin salida,
en el mejor estilo judío.
Pero allí se limitaba el mundo
a encarnar los intensos silogismos de sus textos
y al mismo tiempo confirmaba su poesía
en un código monótono y fragmentario de marionetas.
Toda esa agitación ¿quién la necesitaba
sino la voracidad de vivir al precio de cualquier vergüenza?
Un moribundo muy especial, hermoso como un condenado,
quizás con abundantes pruebas acerca de lo secreto,
desapareciendo, contra toda lógica, en un cuerpo pequeño.

Joaquín Ginnuzzi, de Señales de una causa personal (1977)




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Simplicissimus

Cada llave abre una puerta.
Algunas llaves
abren muchas puertas.
Ninguna llave
abre todas las puertas

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Lo más parecido

Todavía maravillado digo a Pilar: lee esto
y ella deja lo que está haciendo
el libro o la cuchara junto a la boca
y lee
y yo puedo ver cómo va tiñéndose su alma
con el oro de Manuel Vicent o Milllás.
Y otras veces es ella la que dice: lee esto
y entonces dejo lo que estoy haciendo
y es mi turno de recibir el legado
de compartir el tesoro recién descubierto
y pasar por esas mismas estaciones de dicha
que acaba de atravesar su alma.
Este ir y venir de flores ajenas
que nuestra admiración hace propias
es lo más parecido a la felicidad
que me ha dado la vida.

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Angelelli

Calvo, vital, reflexivo, piadoso.
Amaba a su iglesia con todo el corazón
pero más amaba a la justicia
y en ese seronoser se dejó la vida.
Para colmo el destino le tenía reservado
un rebaño pobre, ignoto y silencioso
habituado a oscuros obispos burocráticos.
Y él, que era un hombre de Concilio
(igual que Leonardo lo fue del Renacimiento)
se puso al frente y marchó con ellos.
Estaba escrito que más temprano que tarde
habría de topar con los dueños de la cosas.
Y así fue.
Primero lo calumniaron, luego lo persiguieron
y al fin lo remataron en el suelo, como a un conejo
de un culatazo en la nuca. Tenía 53 años.
(Cuando vaya a misa, señora, abra bien los ojos;
no es imposible que el asesino de Angelelli
sea el caballero de pelo blanco que reza a su lado).
Yo le oí decir:
"Si desvirtuamos la sal, ¿con qué salaremos?".
En el fondo de sus ojos brillaban dos lucecitas.
Ya han empezado a dedicarle monolitos y estatuas.
Luego vendrán las camisetas.

Mario Paoletti, Antología Personal (Ed. Biblioteca Mariano Moreno).


2 comentarios:

  1. las letras de tu comentario desbordan de alegria, sincera, por las hermosas tierras riojanas (que tengo la suerte de conocer, tambien, y de maravillarme cada vez que puedo volver)...salud y abrazo grande !!! nos cruzamos algun dia en la facu
    Julian C.

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