miércoles, 27 de febrero de 2013

Ni justicia ni legítima: El poder judicial frente a la sociedad


Finalmente salió una nota que escribí sobre la relación sociedad y poder judicial, en Infobae, acá. Desde hacía tiempo me parecía relevante tocar el tema de la percepción social del Poder Judicial y vincularlo con varios casos resonantes como el de la ex Jueza Parrilli. Transcribo la nota. Salud!

no hay nada mejor que un poco de soda para unas críticas constructivas - Feria Mataderos 2012

Ni justicia ni legítima: El poder judicial frente a la sociedad.

Ayer se celebró la conferencia de apertura del año judicial en el contexto del aniversario por los 150 años de la Corte Suprema de la Nación. Sin duda, los tiempos han cambiado drásticamente para el poder judicial y para la propia Corte en estos años. Su exposición es mucho mayor en la opinión pública, su perfil es más alto y su capacidad de afectar la agenda política y mediática en la política institucional aumentó. Al poder judicial se lo exige, se le pide más. La sociedad se informa de las decisiones judiciales y se manifiesta a favor o contra ellas, con la acción directa en las calles. Es razonable: Una democracia madura exige un poder judicial muy diferente, consciente de su carácter político y a la altura de su rol institucional, abierto a la participación, transparente, comprometido con la igualdad constitucional, la democracia y los derechos humanos.

Entre la ceremonia de apertura del año judicial, con todas su particularidades, el estado deliberativo del sector judicial y el proyectado encuentro “Justicia Legítima”, la sociedad espera que se supere la retórica de tormenta en el poder judicial. Ya habló la Corte. Próximamente, el Ejecutivo hará lo propio en el Congreso.

1. ¿Qué son 200 abogados… ? Pregunta un chiste popular. ¿Qué son 200 -o más- jueces, funcionarios judiciales, empleados, secretarios, fiscales, defensores de diferentes espacios, extracciones, trayectorias, generaciones, discutiendo una agenda sobre los defectos institucionales y la reforma judicial en un contexto de discusión pública -que deberá ser lo más abierta, plural y extensa posible- sobre su democratización? Un buen comienzo.

En efecto, es sano y natural que en el poder judicial se haga política. Los magistrados tienen elecciones, así se eligen los Consejeros de la Magistratura. La Conferencia Nacional de Jueces es claramente política y sindical. Es necesario que el poder judicial reconozca su carácter político y no lo niegue hipócritamente. La elección de jueces es una decisión política: El Ejecutivo elige y el Senado da el acuerdo en cada pliego.

Es deseable que todas las reuniones y encuentros públicos sean lo más inclusivas posibles, plurales y transversales a nivel partidario, que representen a “estamentos” diferentes, en la jerárquica estructura del poder judicial. Será interesante observar interactuar democrática y políticamente a muchos actores de un espacio vertical. Esos desafíos de deliberación igualitaria, de democracia interna y de inclusión representan los problemas del poder judicial hacia dentro y hacia fuera de sus estructuras.

2. El poder judicial más allá de los jueces. Gran parte de los defectos del poder judicial -así mismo del sistema político- los sufren muchos empleados, auxiliares, funcionarios y también los propios jueces, al igual que defensores y fiscales de las nuevas generaciones. Sufren condiciones edilicias deplorables, problemas estructurales, déficits de capacitación, mal manejo de recursos humanos, en muchos casos precarización laboral y trabajos en condiciones poco deseables. Hay responsabilidad ajenas y propias. Muchos de los defectos del poder judicial son sufridos por sus propios miembros, además de “los usuarios”. No hay duda de eso.

Por eso, varios matices se deben hacer sobre la carga de trabajo, frente a los esfuerzos que muchas personas hacen en las estructuras judiciales argentinas. Por ejemplo, muchos secretarias/os de Juzgado frente a jueces que tienen una práctica sostenida de delegar en sus funcionarios auxiliares todas sus responsabilidades. Esa delegación es impropia, inadecuada y debe ser debatida en público. Discutir el modelo de juez.

La idea que el juez escriba todas las sentencias suele ser una ficción. El Juez delega y firma lo que otra persona confeccionó para ella, a veces bajo su pedido y control, a veces de forma autónoma. Se suele afirmar que “los secretarios hacen todo lo que no firman y firman todo lo que no hacen”. Estas delegaciones impactan en los proceso de manera negativa y en la tan pretendida legitimidad derivada de su elección. Dado que es una regla de la práctica judicial, es poco probable que en una estructura tan vertical y jerárquica como el poder judicial se pueda discutir estas delegaciones impropias de manera pública y en condiciones de igualdad inexistente. Ese es otro desafío.

3. La sociedad y el poder judicial:  La sociedad suele percibir al poder judicial muy lejos del ideal de Justicia que muchos le hacen representar de manera acrítica, política y estratégica. La sociedad ve jueces corruptos, jueces parciales, jueces amigxs, etc. Los buenos jueces/juezas suelen ser invisibles. En Argentina hubo jueces que no tenían título de abogado y jueces que contrataban a estudiantes de derecho para redactar sentencia. Más allá de la pretensión de construir al Juez como un  modelo de humano superior -cuestión que debe ser discutida- hay un imaginario social del Poder Judicial muy diferente.

Podríamos citar las novelas de Kafka, Juan Filloy, John Grisham, los versos del Martín Fierro, los radioteatros de los Hermanos Marx, los documentales de Frederick Wiseman, los dibujos de Daumier, ciertos pasajes de “El Secreto de sus ojos” o la bibliografía nacional o internacional que critica las “Estructuras Judiciales” y sus peores prácticas, por ejemplo, el libro homónimo del Juez Zaffaroni. Quedará para otra ocasión. Esta vez utilizaré una referencia que todas/os pueden llegar a conocer, recordar y ser mucho más cercana y gráfica: El episodio de la (ex) Jueza Parrilli.

Ese episodio es una metáfora del poder judicial al mismo tiempo que síntesis de sus peores defectos. Sabemos que la Jueza Parrilli insultó, amenazó, discriminó a dos empleadas públicas, todo fue grabado y la Jueza destituida. La imagen del Poder Judicial -y de muchos que ostentan y abusan de su poder- puede verse representada en Parrilli. El problema va mucho más allá de la propia Parrilli. Dista de ser personal, es cultural y lamentablemente es la cultura del poder sin control. Por eso traigo ese episodio y propongo de manera exploratoria usarlo como paradigma de lo que se debe evitar, lo que debe cambiar. Recomiendo ver el video antes de comenzar a analizar las frases.



Hay frases textuales que representan privilegios (ver los impositivos entre otros) "Yo no tengo que pagar, eh. Soy Jueza. Como no pago nunca en mi vida", o el directo abuso de poder y las amenazas "No vengas a mi jurisdicción porque te mando presa ocho meses" o "Te tendría que dar un cachetazo..", sin olvidar el clasismo propio de una institución elitista y la  discriminación en "Todas son morochas. Ni una rubia” o “Les pagan 1200 pesos para joder" y la sensación de impunidad, la falta de control democrático "Los controladores ni tres pelotas, yo soy el que le da las ordenes a los controladores. Tonta!". Esta es la frase que podría representar los sistemas de controles de los poderes en general. Los que controlan no son controlados y los controlantes obedecen a los controlados. Sin frenos ni contrapesos.

Algunos dirán que es muy duro representar la realidad judicial con el episodio de la (ex) jueza Parrilli. Lamentablemente la realidad parece ser más dura y compleja. Éste es un mero ejemplo. Para la mayoría de los argentinos acceder al poder judicial para resolver un problema, o es parte del problema o es directamente el problema.

Muchas personas con poder pretenden estar más allá de la Ley. Sin ir más lejos en la propia Corte Suprema, dos de sus miembros solicitaron que se declare inconstitucional la propia Reforma de 1994 porque se exige (Art. 99 inc. 4) un nuevo acuerdo en el Senado y establece un límite de 75 años para recibir dicho acuerdo.

El problema cultural del sistema político y social, más allá de los colores políticos, es hacer de esas excepciones una regla y de la regla una excepción. Una buena política democrática debe hacer que la justicia y la legitimidad dejen de ser una excepción.--

6 comentarios:

  1. Participas del encuentro "justicia legítima"? Si es que sí ¿llevas estas ideas para que se debatan no? porque sería muy bueno. Si es que no ¿por qué?
    Fabián Parque Lillo

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Nope. No soy funcionario judicial -además no estaba en la ciudad ayer, hubiese sido interesante. He ido a las Conferencia Nacional de Jueces y es un fenómeno antropológico interesante para hacer etnografía-. Las ideas están ahí justamente para identificar puntos importantes, que se lean,y así dialogamos, discutamos, vos y las personas que les interese. Por lo pronto, hay varias personas que respeto de un lado y del otro, ambas de buena fe. Veremos cómo prosigue la cuestión con las propuestas políticas y las acciones.

      Sobre todo, es interesante cómo los discursos afectan los discursos, y como los discursos afectan las acciones. Esto último es lo que realmente me interesa ver.
      Salut y, ahora sí, sigamos,
      L.

      Eliminar
  2. En mi opinión el Art. 99 inc. 4 es discriminatorio (y ofensivo) en lo que a edad se refiere. Es aun más discriminatorio de lo que era la exigencia religiosa para ser presidente. Cualquiera puede cambiar de religión (al menos uno lo habría hecho), pero reducir la edad solo Benjamin Button. Las edades mínimas no son (o lo son temporariamente) discriminatorias ya que el solo paso del tiempo las vuelve inaplicables.

    ResponderEliminar
  3. Querido Fahirsch, Es la primera vez que escucho un intento de defensa así. Ni los defensores de Fayt dicen que es discriminatorio exigir un requisito de Edad para un acuerdo senatorial. Además no hay requisito excluyente hay nuevo acuerdo. O sea, no se puede controlar que una persona tenga alzheimer por ejemplo, o que tenga problemas naturales a su edad? Usualmente eso es lo que quiere decir accountability, controlar a los funcionarios públicos, en una audiencia pública y abierta donde todos puedan preguntar.

    Más allá de eso, me parece que "El extraño caso de Benjamin Button" no se le aplica a Fayt, me parece más análoga la situación con "Highlander" (Highlander II se filmó en Buenos Aires) o "Jurasicc Park" ;-D con todo el debido respeto y la apelación al buen humor, por supuesto.

    Además, es lógico que en el derecho necesitamos límites, y todo límite es problemático pero una vez establecido se tiene que aceptar. En un país donde la policía persigue a ciertas personas, donde hay misogninia, xenofobia, donde hay miles de problemas de discriminación de clase, decir que a alguien que tiene 95 años no se puede controlar porque lo discriminamos, siendo juez supremo, es directamente una defensa parecida a la defensa corporativa o a una defensa de la infalibilidad del Papa.

    En fin, sigamos,
    Lucas.

    ResponderEliminar
  4. Existe una creencia entre gente joven y no tan joven, pero lejos de los 60, que la gente mayor es automáticamente "vieja" mentalmente. La estadística podrá decir que un porcentaje de personas de tal o cual edad tiene problemas cognitivos, senilidad, Alzheimer, o lo que fuere. Pero las personas deben ser juzgadas (en todo sentido) en forma individual. Con un criterio similar el Código Electoral podría decidir que los mayores de 70 no tienen derecho al voto o a ser autoridades de mesa. Oh! que casualidad, lo de ser autoridad de mesa fue decidido en la reforma del Código Electoral en que se "dió" el voto joven. Y en la provincia de Buenos Aires el juicio por jurado tendrá a jurados menores de 70 (y podría agregar que la Cámara Electoral en su momento decidió eliminar a los mayores de 100 años del padrón salvo que se presente, o sus parientes, ante el juez federal electoral para ser incluidos).
    Los defensores de Fayt no alegan la discriminación porque alegan diferente. Usted como especialista lo sabe, podría escribir sobre el tema y retrucarlo con su opinión.
    Y yo no abogo por el no control. Es más le propongo una norma para cuando usted sea convencional constituyente o asesor de alguno (no me cabe la menor duda que va a ocurrir): Que los jueces sean nombrados por 20 años, reacordados o no por quintos cada cuatro años (en años no presidenciales)con el exámen de su actuación, conocimientos , etc.
    Si Fayt, o cualquier otro juez, muestra signos de problemas cognitivos que no le permitan ejercer el cargo (¿inhabilidad?) siempre puede ser destituido.
    De paso, ¿el Art. 99 inc. 4 no contradice al Artículo 110?
    Saludos,
    Francisco
    PD 1: si usted piensa que yo tengo 75, se equivoca, pero ya voy a llegar dentro de no tantros años :)
    PD 2: Es hora que que la mayoría tome conciencia que hoy la gente vive muchos más años que hace 60 años atras, y que muchas leyes deben ser modificadas teniendo en cuenta la realidad demográfica. Según el censo de 2010 hay casi un millón de personas mayores de 80 años.
    PD 3: Sobre los electores mayores de 99 años aquí

    ResponderEliminar
  5. Querido Fahirsch, Gracias por tu respuesta y lamento la demora en responder.

    1. Nunca haría esa inferencia súbita. Cada uno tiene que se evaluado individualmente. La presunción en contra es obviamente inconstitucional, discriminatoria pero otra cosa es pedir una evaluación para ejercer un cargo.

    2. Estabilidad en el Cargo. Vitalicio. Podemos discutir el carácter vitalicio. Si hay buenos jueces, con un buen control, el caracter vitalicio no me parece un problema, pero con el control democrático más alto.

    3. Juicio Político: El juicio político es totalmente impracticable. Hay muchísimos jueces -me comentan en el foro- que están directamente locos, con problemas, pero las mayorías en el consejo y las inercias son más fuertes. El juicio político en el País y en el mundo es una vía obsoleta y ficticia. No sirve.

    4. Según mi lectura, no. Si el acuerdo es meramente para controlar cuestiones básicas de capacidades normales, sin controles políticos y demás, el acuerdo no afecta al 110. Es más es un control republicano saludable.

    Cordiales y formales saludos ;-D Sigamos,
    Lucas.

    PD1: La juventud es una cuestión de actitud. Además la juventud es una enfermedad que se cura con los años pero lo que no hay que hacer es perder su espíritu.
    PD2: Tomo plena conciencia y lo mío es respetuoso. Quizás el control haya que tomarlo a todos los jueces luego de 8 o 9 o 15 años de Ejecicio, un control, una entrevista, una suerte de rendición de cuenta, estadística de los juzgados. Algo así.
    PD3: Muchasgracias!!

    ResponderEliminar

Nexos

Nexos