martes, 7 de febrero de 2012

Cine y Derecho: 12 angry and elitist men


Qué decir de 12 Hombres en Pugna (12 angry men). Primero lo primero. Si no la vieron, ya hay que ver esa película. Ya pero ya. Ayer. Antes de ayer. Sin demoras, sin excusas. Ver esa película es obligatorio. Después discutimos..

Qué decir sobre 12 hombres en Pugna y el Derecho. Si las películas "hablasen" se podría decir que "habla" de derecho penal y procesal penal, derecho constitucional, juicio por jurados, argumentación, sana crítica, duda razonable, garantías constitucionales, deliberación pública -ejem-, jurados legos vs. jueves profesionales, irracionalidad, codificación, educación legal, etc, etc. Se puede aprender más con la película y sus disparadores que con miles de hojas escritas en el pasado por no vamos a mencionar quién. Sí, coincidimos en eso.


Qué más decir? Diría que Sidney Lumet es un cineasta increíble, que en su primer film metió un golazo de media cancha, con un guión increíble, actuaciones impresionantes, una trama narrada visualmente con trazo muy fino, en un contexto político donde la irracionalidad y el miedo primaba. Hoy con más recursos de todo tipo, vemos directores, estudios, proyectos millonarios sin nada que decir, con actuaciones bastante pobres e incluso con actores/directores que pueden dar mucho más. Exprimir una sala de deliberación para contar tantas historias en una historia, eso siempre fue difícil. Lumet y cia lo logran de la mejor forma. Seguramente diría muchas más cosas maravillosas sobre Lumet y su cine si no hubiese conocido primero al gran Orson Welles.  

Más allá de lo canónico de 12 hombres en pugna y de todos los detalles que no cabe agregar sobre la calidad extraordinaria del film, lo que no dejo de decir -y por eso lo escribo- es que la película tiene varios problemas si se usa, como he visto, como ejemplo de deliberación inclusiva en un contexto democrático.

No sólo señalo los reparos por las exclusiones obvias: no hay mujeres, no hay afroamericanos, seguramente hay problemas de clase social -más allá de las discusiones presentes en la película-, etcétera y etcétera.  La sociedad estadounidense era más compleja que la muestra de personas de esa calurosa sala de deliberación de jurados. Ni hablar de hoy, con la explosión de diversidad, de los límites de las categorías, los grupos, las clases y categorías sociales, en sentido general, resultan insuficientes para explicar la diversidad.

El problema podría empezar con el extraordinario rol que juega el personaje que encarna Henry Fonda. Un profesional, arquitecto, clase media/media alta, educado, lo suficiente carismático, fuerte y persuasivo para ser el "iluminado" que lidera un -muy gráfico y didáctico- proceso de duda metódica, duda razonable, en la deliberación del jurado. El proceso es, reconozco, muy útil a nivel pedagógico. El cine puede ser una herramienta pedagógica magistral. Ese es un buen ejemplo. A pesar de eso, me parece que es el personaje de Fonda el que produce el cambio deliberativo. Él lidera el proceso de cambio, una y otra vez, y así la deliberación colectiva pasa a un segundo plano salvo para confirmar sus dudas y reparos.

En la película, me da la impresión, hay un gran "deliberativista" (o dubitativista) y los otros, "los no iluminados" que, en una relación de arriba hacia abajo, de "civilizado" a "irracionales" son, podríamos decir, "controlados", reducidos, neutralizados, etc.

En conclusión, hay que ver una, dos, tres mil veces 12 hombres en pugna. Obvio. Por favor, no me malintepreten. Quizás para evitar eso, lo que deba hacer es analizar parte por parte la película para profundizar en cada aspecto positivo -que los tiene claramente- y discutible de la película. Estos últimos son los que estoy presentando muy rápidamente. La película ya es parte del cánon y la sigo recomendando. Sobrevive y merecidamente a cualquier crítica, incluso la más radical. Hay que usarla como ejemplo, pero también hay que exigirle y exprimirle más a la película, pero eso solamente después de disfrutarla. Salud!

 


Antes de ser un clásico del cine "Twelve angry men" apareció como una serie de teatro/drama en CBS-TV en Septiembre 1954. El guión es casi idéntico y tiene uno de los más reconocidos actores del famoso film. Para coleccionistas y nerds del cine. Salud!

15 comentarios:

  1. La película es brillante en todos los aspectos. Alguien que sabe de cine me hizo notar que a medida que la película avanza y la tensión aumenta los planos se acortan lo que ayuda a aumentar la tensión y la sensación de claustrofobia.

    Respecto a tu crítica me parece que la película la toma. El sistema no es perfecto y en ésta un posible inocente (que entonces es inocente) lo salva un solo hombre que lucha contra él

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Puede ser. Puede ser. Mi punto es que la película, puede dejar una impresión de que el actor clave no es la deliberación entre los jurados sobre las dudas en las evidencias y en el relato de los hechos, las pruebas concretas o testimoniales, sino en la duda de "un iluminado" en contra de los otros que partieron de prejuicios -que la película gráfica MAGISTRALMENTE- y "él iluminado" ayuda a esclarecer.

      Esa es mi duda, diría el mismísimo Henry Fonda, o su personaje ;-D Salute!

      Eliminar
  2. Muy buen post, Lucas. Buena y fresca perspectiva de análisis.
    Pero creo que uno de los problemas de deliberación que vos resaltas (alguien carismático y persuasivo que lidera el proceso) tal vez no es un registro distorsionado de la peli, ya que puede ser una representación, tal vez un tanto exagerada (tanto más por la caricaturización que se hace de sus colegas deliberantes), de cómo se desarrollan los espacios de deliberación.
    Supongo que no se puede negar que en las prácticas de deliberación siempre se pueden reconocer a personajes de este estilo, que por condiciones naturales, adquiridas o posición de autoridad en la organización, parecen estar un escalón por arriba del resto de los participantes del proceso.
    Claro que hay sitios en donde aquellos liderazgos se encuentran más acentuados (asambleas gremiales, partidos políticos, centros de estudiantes, asambleas legislativas, etc.) y aquellos en donde se hallan más atenuados (seminarios científicos, por ejemplo)
    Pero reconocer ello no es admitir o rendirnos ante su existencia, sino que puede servir como punto de partida para establecer mecanismos para que en esos procesos aquellos líderes no ganen el protagonismo absoluto que describe la peli o servir de base para pulir las reglas de deliberación.
    Por ello, tal vez en este punto, lo de la peli haya sido otro logro y no un aspecto criticable.
    Reitero, muy buen enfoque el tuyo.
    Un abrazo.
    F. Vallone

    ResponderEliminar
  3. Gracias Fer!! Perdón por la demora, che!! Qué garrón lo del Flaco, empiezo por eso, che. Poeta como pocos. Hasta siempre, flaco.

    Ahora, mirá, a la película encuentro todas las virtudes, pero me parece que si bien es cierto lo que decís, siempre hay y habrá liderazgos, lo que no hay acá es

    1. Un desacuerdo razonable. La razón está de lado de la duda del personaje de Fonda. Y su personaje es el que me parece conduce la discusión, casi sin competencia, sin enriquecimiento colectivo en esa discusión y ese es el problema. La deliberación colectiva no sé si fue tan importante para el resultado, fue más Fonda "iluminado" que la discusión.

    2. Me parece que más allá que en ciertas situaciones hay personas con capacidades retóricas e intelectuales más marcadas, más aceitadas, ejercitadas lo que diría es que tampoco es que estos te comen la acción colectiva, si hay un verdadero debate, mi intuición, y todos participan, esahí dónde aparecen matices y bemoles que complejizan la cosa y hacen que los liderazgos -sobre todos los carismáticos- queden atrás.

    Quizás sea que un juicio por jurado, la búsqueda de la unanimidad resulta, también, un caso particular para el tipo de ejemplo que usualmente se busca.

    En fin, abrazo y gracias siempre!!

    ResponderEliminar
  4. Lo primero que pensé cuando ví esta película fue que deja perfectamente al desnudo la realidad de que el juicio por jurados no es el antibiótico que cura todos los males del proceso penal. Por supuesto que entiendo que está ordenado en la CN, por supuesto que no tienen algunos de los problemas de los jueces profesionales. Pero tienen otros tan graves, como por ejemplo una mucho mayor permeabilidad a argumentos puramente emocionales, o, tal como ocurre en la película, a una personalidad carismática que vuelque la decisión del jurado entero. Nos gustaría tanto si once hubiesen estado a favor del not guilty, y el personaje de Fonda los hubiese convencido de lo contrario? Porque lo que va para un lado puede ir para el otro, eh.
    De hecho, todo el rproblema del juicio por jurados queda muy claro en Resurrección, de Tolstoi (si, ya sé que es un libro y este es un post sobre una película, pero bueno).

    Majo (@Majo_RS)

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Jajaj Muy bueno, lo del libro de Tolstoy!

      Ahora, yo no sería tan escéptico del Juicio por Jurados. Obviamente cualqueir grupo puede equivocarse pero eso sería dejarle mucho terreno a la justificación de la infalibilidad de los jueces profesionales. Y entre darle una función preponderante a los jueces profesionales y darle al juicio por jurado, más allá del mandato constitucional, estoy por diferentes razones a favor del juicio por jurados.

      Son 12 razones contra una. Es una discusión más larga, lo sé, pero desde mi punto de vista hay más oportunidades de alcanzar respuestas de calidad cuando más personas hay en la decisión política. Repito, es más complejo, pero me inclino más por la deliberación colectiva.

      Es igual de falible, pero menos falible que el elitismo y tecnicismo judicial.

      Salutes y sigamos,
      L.

      Eliminar
    2. Mi problema con el juicio por jurados no es que me parezca mal que la decisión surja de una "discusión más larga", porque estoy plenamente de acuerdo en que más voces en cualquier discusión hacen a una mejor decisión. Tampoco creo en la infalibilidad de los jueces profesionales. Pero sí estoy convencida de que en muchísimos casos, las decisiones a las que arribe un jurado van a ser más emocionales que otra cosa. Hacé la prueba de hablar de cualquier caso con un par de personas que no tengan nada que ver con el derecho, y vas a ver que la decisión a la que arribarían, la más de las veces, te van a hacer entrar en pánico...Vos querrías que te juzgue un jurado compuesto por, no sé, Susana "el que mata debe morir" Giménez? Te pensás que les va a importar que haya, supongamos, un error de tipo? O el versari in re illicita? No! Te van a mandar a una jaula sin hesitarlo un instante.
      Reitero, no soy fanática de los jueces profesionales, pero tal vez una buena parte de la solución sería tener buenos jueces, no? Jueces que no sean tales por su posición elitista, ni por ser hijos o amigos de nadie....jueces en serio, bah.

      Saludos,

      Majo

      Eliminar
    3. Está bien Majo, entiendo tu miedo. Lo entiendo pero no lo comparto. Yo diría que las decisiones son siempre emocionales incluso cuando son científicas.

      Ahora, los jueces profesionales y la grandísima mayoría de los operadores del derecho (desde los Policías cuando atrapan o buscan atrapar a su prototipo de persona que incurre en delitos, etcs) también toman decisiones emocionales, muchas.

      Ahora, en un jurado tenés un cuerpo que debería, reducir esas emociones a los más mínimo. Lo que justamente se ve en 12 hombres en pugna es eso. Pero mí crítica es que hay un ser racional y no son más. Pienso que en la sociedad hay más posibilidad de argumentar, de mezclar emociones con razones y mejorar una decisión en el campo de lo colectivo. No es infalible, pero apuesto más a los jurados, con un mejor diseño.

      Es que si aceptamos jueces profesionales, incluso con carrera profesional, terminás volviendo al punto que el Jurado quizás te venía a mejorar. Quizás lo mejor sería diseñar un espacio como el Juicio por Jurado PARA controlar la discrecionalidad, arbitrariedad y esfuerzo razonable de -siempre- los jueces.

      Al menos yo, tengo problemas con que se acepte que un Juzgado esté formado por 1 Juez. La idea de deliberación judicial ahí es imposible, como en la mayoría de los casos, por ende, debería -incluso en instrucción- haber 3 jueces, más ojos, más mentes, más garantías.

      En fin, sigamos y salutes! L.

      Eliminar
  5. Ya que estamos en plan cinematografico, me parece interesante ver 12 Angry Men en paralelo a dos filmes mas nuevos que abordan el juicio por jurados: The Juror (1996), con Demi Moore y Runaway Jury (2003), que justamente tratan del problema que señalan los anteriores comentadores, de cómo la deliberación final termina dependiendo de un individuo. En estos dos filmes, los jurados son infiltrados por "personajes carismáticos" que manipulan el debate según su agenda. En ambos casos la premisa de "common knowledge" es justamente esa: que todo jurado es manipulable, que basta que uno empuje hacia un lado con suficiente convicción y retórica para que los otros lo terminen siguiendo, puesto que al fin y al cabo son personas comunes: volubles, persuadibles y presionables salvo interés en contrario.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. La verdad es que -me parece- no vi The Juror. No la vi o no la recuerdo. Vi Runaway Jury y le pegué una mirada al libro de Grisham.
      Obviamente que hay toda una filmografía sobre Jurados, desde Herederarás el viento hasta Runaway Jury o la última pelis de jurados que haya.

      Pero eso que bien señalás se aplica al jurado, se aplica a un debate político, a una audiencia judicial, a una clase magistral, a todo. Los deliberativistas pensamos que más allá de las dominaciones carismáticas, hay menos falibilidad en contextos de decisión colectiva.

      Si hay otra persona con paridad retórica, la cosas se pone más interesante, y además más real.

      Igual, para serte sincero, me parece que no son comparables 12 angry men con Runaway Jury. Realmente son dos películas muy diferentes, dado que la primera es justamente, toda una deliberación y la otra muestra desde el proceso de selección, hasta cómo se puede influir un jurado, pero la 12 angry men me parece muy superior y que tiene mucho más jugo para sacarle.

      Como diría un gran habermasiano. Perla blanca para Sidney Lumet.
      Al menos así lo veo yo! :-D

      Eliminar
  6. Me sumo al intercambio de Ideas y aporto este texto de Richard Dawkins (científico) que se opone al Juicio por jurado:Parte I
    El juicio por jurados debe ser, notablemente, una de las peores ideas que se le haya ocurrido a alguien. Apenas puede culparse a quienes la concibieron. Vivieron antes de que se hubiesen propuesto los principios del muestreo estadístico y el diseño experimental. No eran científicos. Permítaseme explicar esto con una analogía. Y si, al final, alguien objeta el argumento aduciendo que los seres humanos no somos gaviotas argénteas, mi explicación habrá fracasado.
    Los adultos de la gaviota argéntea poseen un pico amarillo brillante, con un notable punto rojo cerca del extremo. Sus polluelos pican esa área roja, lo cual induce a los padres a regurgitar el alimento para ellos. Niko Tinbergen, zoólogo y ganador del Premio Nobel —y mi antiguo maestro en Oxford—, ofrecía una variedad de figuras de cartón, que recordaban la cabeza de una gaviota con diversas formas y colores de pico, a polluelos recién nacidos. Para cada color, forma o combinación de ambos, Tinbergen medía las preferencias de los polluelos, contando el número de picadas por unidad de tiempo. La idea era descubrir si los polluelos de gaviota nacían con una preferencia innata por las cosas largas, amarillas y con puntos rojos. Si así era, eso constituía un indicador de que los genes proveían a los polluelos de un detallado conocimiento previo del mundo en el que iban a nacer; un mundo en el cual su comida proviene de los picos de gaviotas argénteas adultas.
    La razón de la investigación no es importante y tampoco lo son sus conclusiones. Considérense, en cambio, los métodos que se deben utilizar y las trampas que es necesario evitar si lo que se desea es obtener un resultado correcto en cualquier experimento que se parezca a este. Se hallará que se trata de principios generales aplicables con igual fuerza a los tribunales humanos y a los polluelos de gaviota.
    En primer lugar y de manera obvia, la prueba ha de realizarse con más de un polluelo. Podría muy bien ocurrir que algunos polluelos exhibiesen una tendencia hacia el rojo, otros una tendencia hacia el azul y que entre los polluelos de gaviota argéntea no hubiese ninguna tendencia general compartida hacia un color en particular. Por lo tanto, al utilizar un solo polluelo se estaría midiendo nada más que una tendencia individual.
    En consecuencia, se debe hacer la prueba con más de un polluelo. ¿Cuántos? ¿Dos es suficiente? No. Ni lo son tres. Y a partir de aquí es necesario que comencemos a pensar de modo estadístico. Para ponerlo en términos sencillos, supongamos que, en un experimento en particular, comparamos únicamente puntos rojos contra puntos azules presentados en forma simultánea, siempre ambos sobre un fondo amarillo. Supongamos que realizamos la prueba con sólo dos polluelos y supongamos que el primero ha elegido el rojo. Si actuaba en forma aleatoria, tenía 50% de posibilidades de hacerlo. Ahora bien, ocurre que el segundo polluelo también ha elegido el rojo. Una vez más, las posibilidades de que el polluelo eligiera ese color, al azar, eran de 50%, incluso si hubiese sido daltónico. Había 50% de posibilidades de que los dos polluelos, eligiendo al azar, coincidiesen (la mitad de las cuatro posibilidades: rojo y rojo, rojo y azul, azul y rojo, azul y azul).Tampoco son suficientes tres polluelos. Si se escriben todas las posibilidades, se hallará que hay un 25% de posibilidades de que, sólo por azar, se presente un veredicto unánime. El 25%, como posibilidad de llegar a una conclusión por las razones incorrectas, resulta inaceptablemente alto.
    ¿Qué tal si utilizásemos 12 polluelos? Ahora sí. Si, de modo independiente, se ofrecen las dos alternativas a 12 polluelos, la probabilidad de que lleguen, por azar, al mismo veredicto es satisfactoriamente baja: solo una entre 1024.

    ResponderEliminar
  7. Parte II: Pero supongamos ahora que, en lugar de realizar las pruebas con nuestros 12 polluelos de manera independiente, hacemos el ensayo con ellos como grupo. Cogemos ese remolino de picos que no cesan de piar y acercamos al centro del alboroto una figura con un punto rojo y otra figura con un punto azul, cada una de ellas provista de un dispositivo eléctrico que cuantifica las picadas automáticamente. Y supongamos también que el colectivo de polluelos registra 532 picadas para la figura con el punto rojo y cero para la del punto azul. ¿Muestra esta enorme disparidad que esos 12 polluelos prefieren el rojo? Nada de eso. Las picadas no constituyen datos independientes. Los polluelos podrían haber tenido una fuerte tendencia a imitarse unos a otros (o a sí mismos, en efectos interdependientes). Si, por casualidad, se ha dado el caso de que un polluelo primero picara el rojo, los otros podrían haberle copiado y toda la compañía de polluelos se habría unido en un frenesí de imitadoras picadas. De hecho, esto es precisamente lo que hacen los polluelos de la gallina doméstica y probablemente los de las gaviotas hagan lo mismo. Y aun si no fuese, se mantiene el principio de que los datos no son independientes y, por lo tanto, el ensayo no es válido. Los 12 polluelos son estrictamente equivalentes a un solo polluelo y todas las picadas acumuladas, sin importar cuán numerosas sean, bien podrían haber sido una sola picada: equivalen a un único resultado independiente.
    Volviendo a los tribunales, ¿por qué se prefieren 12 jurados a un único juez? No será a causa de que sean más sabios, tengan más conocimientos o estén más ejercitados en las artes del razonar. En efecto, no es por eso, en lo más mínimo. Piénsese en las astronómicas indemnizaciones que asignan los jurados en simples casos de difamación. Piénsese en cómo los jurados hacen surgir lo peor de los abogados histriónicos que gustan de complacer al vulgo. Se prefieren 12 jurados a un juez, sencillamente porque son más numerosos.
    Dejar que un solo juez decida el veredicto sería como dejar que un solo polluelo representase a todas las gaviotas argénteas. Doce cabezas piensan más que una, porque representan 12 evaluaciones de las pruebas.
    Pero, para que este argumento fuese válido, las 12 evaluaciones deberían ser realmente independientes. Y, desde luego, no lo son. Doce hombres y mujeres encerrados en una habitación son como una camada de 12 polluelos de gaviota. Si, en efecto, se imitan unos a otros como polluelos, dependerá del caso. Podrían hacerlo y eso es suficiente para invalidar el principio por el cual el juicio por jurados llegaría a ser preferible a un juicio con un único juez.
    En la práctica, tal como ha sido documentado y tal como yo recuerdo de los tres jurados en los que tuve la mala fortuna de participar, los jurados están inmensamente sesgados por uno o dos individuos más vehementes que el resto. Hay, también, una fuerte presión para que el veredicto sea unánime, lo que lesiona aun más el principio de independencia de los datos. Aumentar el número de miembros de un jurado no ayuda en mucho (en nada, en estricto principio). Lo que ha de aumentarse es el número de unidades examinadoras independientes.
    Curiosamente, el extravagante sistema de juicios por televisión estadounidense ofrece una auténtica posibilidad de mejorar el sistema de jurados. Hacia el final de juicios tales como el de Louise Woodward o el de O. j. Simpson, miles de personas de todo el país habían observado las pruebas tantas veces como el jurado oficial. Una ola de llamadas telefónicas en masa podría producir un veredicto más justo que un jurado. Sin embargo, desafortunadamente, los debates periodísticos, los talkshows en la radio y el cotilleo corriente violarían el Principio de Independencia de los Datos y estaríamos, una vez más, donde empezamos. En todo caso, la masiva transmisión de los juicios, tiene consecuencias horribles.

    ResponderEliminar
  8. Parte III: Poco después del juicio de Louis Woodward, Internet bullía con perversidades repletas de errores de ortografía y de gramática incorrecta, los periodistas hacían cola con sus cheques en la mano y el desafortunado presidente del tribunal tuvo que cambiar su número telefónico y contratar un guardaespaldas.
    Entonces, ¿cómo se puede mejorar el sistema? ¿Debería encerrarse a los 12 jurados en 12 cámaras de aislamiento para que emitan sus votos de manera separada, de tal modo que constituyan datos auténticamente independientes? Si se objeta que algunas personas podrían ser lo suficientemente poco inteligentes o incapaces de expresarse como para llegar a un veredicto por sí mismas, surge la pregunta de por qué se les permite participar en un juicio por jurados. Quizás haya algo que decir acerca de la sabiduría colectiva que emerge cuando un grupo de personas debate un tema detenidamente en una mesa redonda. Con todo, esto todavía deja sin satisfacer el principio de independencia de los datos.
    ¿Deberían ser tratados todos los casos por dos jurados diferentes? ¿Por tres? ¿Por 12? Sería demasiado costoso, al menos si cada jurado estuviese compuesto por 12 miembros. Dos jurados de seis miembros o tres jurados de cuatro miembros, constituirían, probablemente, una mejora en relación con el sistema actual. Pero, ¿no hay ninguna forma de poner a prueba los méritos relativos de estas alternativas o de comparar los méritos del juicio por jurados en relación con el que depende de un único juez?
    Sí, sí que la hay. La llamaré la Prueba de Concordancia de Dos Veredictos y está basada en el principio de que, si una decisión es válida, dos intentos independientes de llegar a ella deberían tener el mismo resultado. A los fines de la prueba, únicamente costearemos los gastos de tener dos jurados escuchando el mismo caso, a los que no se permitirá hablar con los miembros del otro jurado. Al final, encerraremos a los jurados en dos habitaciones separadas y veremos si llegan al mismo veredicto. Si no lo hacen, ninguno de los veredictos habrá sido probado más allá de toda duda razonable y esto, razonablemente, pondría en duda al propio sistema de jurados.
    Para realizar la comprobación experimental del juicio por juez, necesitaremos que dos jueces con experiencia atiendan el mismo caso y les pediremos que lleguen a sus veredictos, separadamente, sin hablar entre sí. Cualquiera de ambos sistemas -el juicio por jurados o el juicio por juez- que obtenga el mayor número de concordancias en un número dado de juicios, será el mejor y, si su puntuación de concordancia es alto, podría dársele crédito con alguna confianza para su futura utilización.
    ¿Apostaría el lector a que dos jurados independientes llegarían al mismo veredicto en el caso de Louis Woodward? ¿Podría el lector imaginar incluso un único jurado distinto que llegase al mismo veredicto en el caso de O. J. Simpson? Dos jueces, por otra parte, me parece que obtendrían con bastante probabilidad una buena puntuación en la prueba de concordancia. Y si yo llegase a enfrentar cargos por un delito grave, he aquí cómo desearía que se me juzgase. Si fuese culpable, preferiría la bala perdida del juicio por jurados; mientras más ignorantes, prejuiciosos y caprichosos sus miembros, mejor. Pero si fuese inocente y no estuviese disponible el ideal de contar con múltiples personas que tomen sus decisiones en forma independiente, por favor, dadme un juez.

    ResponderEliminar

Nexos

Nexos