miércoles, 4 de abril de 2012

Malvinas y los argumentos (i)legales


Clásico León, Clásica Biblioteca - NY 2012
No sabíamos que Andrés Rosler había publicado, ya hace tiempo, esta nota de Malvinas. Vale la pena leerla. La copiamos y acá el link.

Argumentos ilegales sobre Malvinas.

Gran Bretaña invoca un principio de derecho internacional por el cual el territorio sigue a la voluntad de la gente, con independencia del origen del territorio. Pero esta idea no es compatible con otras, acordes con tiempos de descolonización. 

Por ANDRÉS ROSLER DOCTOR EN DERECHO (OXFORD), PROFESOR DE FILOSOFIA DEL DERECHO (UBA – CONICET) 

Es natural que la sola mención de la “causa” de las Malvinas suela estar asociada con el nacionalismo y que dicha asociación provoque cierta desconfianza. En primer lugar, con una asombrosa precisión el nacionalismo argentino estuvo ligado a casi todas las causas equivocadas, la dictadura militar en particular. Sin embargo, de ahí no se sigue que el nacionalismo sea en sí mismo necesariamente el problema. En realidad, se trata de una noción típicamente política en su indeterminación ya que se podrían invocar argumentos nacionalistas, por ejemplo, tanto a favor como en contra de la invasión de 1982. Dado que los argumentos a favor son conocidos, en contra – sin entrar en consideraciones estrictamente morales – se podría sostener la imprudencia e irresponsabilidad superlativas de hacer la guerra a Gran Bretaña y de ese modo fortalecer a la dictadura militar vernácula. 

En segundo lugar, el natural recelo provocado por el nacionalismo puede ser atribuido a cierta exageración respecto al vínculo que existe entre un Estado y su territorio. En efecto, no es infrecuente que algunos sostengan que entre un Estado y su territorio existe una conexión tal que sería imposible concebir, por ejemplo, a la Argentina sin su territorio esencial o sustancialmente argentino. En realidad, las naciones requieren de cierto territorio, de un territorio para poder existir y actuar, antes que de un determinado y único territorio en particular. En todo caso, la relación que guarda el país con su territorio es el resultado de varias decisiones políticas (las cuales muy probablemente incluyan tratados, guerras, etc.) antes que un destino asegurado de antemano. 

Por otro lado, tienen razón quienes sostienen que un país como el nuestro con una densidad de población minúscula puede fácilmente arreglárselas sin contar con una porción mínima de territorio. Este argumento, sin embargo, no es invocado por Gran Bretaña, y muy probablemente se deba a una muy buena razón, ya que implicaría sostener que un país sólo tiene derecho al territorio que necesita. Ahora bien ¿acaso Gran Bretaña necesita estrictamente a las Malvinas, Gibraltar, la península de Cornwall o Gales para el caso? ¿Y si fuera el caso, más que Argentina? En realidad, el argumento más fuerte que invoca Gran Bretaña es el principio de derecho internacional según el cual el territorio sigue a la voluntad de la gente, con independencia del origen del territorio. El problema con el principio del consentimiento es que no es fácilmente compatible con otro reciente principio del derecho internacional acorde con la época de la descolonización, según el cual la ocupación colonial es en el fondo el producto de una agresión y por lo tanto lisa y llanamente ilegal. El hecho de que dicha ocupación haya contado con el apoyo de la población en el territorio en cuestión no puede ser decisivo, particularmente cuando dicha población es mayoritaria o totalmente colonial. Es natural que la ocupación colonial produzca resultados colonialistas. La ocupación colonial es entonces como un delito continuo o permanente, cuyos efectos siguen en vigor mientras dura el delito. Para que empezara a contar el plazo de la prescripción primero habría que desocupar el territorio, lo cual frustraría ciertamente la reivindicación colonial. 

Habría que tener en cuenta además que la legítima defensa invocada en 1982 por Gran Bretaña ante la agresión argentina no le otorga derecho alguno de soberanía sobre las islas, sino que sólo podría justificar legalmente los actos de guerra cometidos contra nuestro país en dicha ocasión. La legítima defensa en contra del agresor si bien justifica repeler al agresor no implica sin embargo el derecho de poder quedarse con los bienes del agresor. 

Es entonces comprensible la desconfianza que suelen inspirar los nacionalistas al hablar de casi cualquier tema, en especial de la relación entre el territorio y el Estado. Pero de ahí no se sigue que el nacionalismo no tenga sentido como ideología política y que por lo tanto la Argentina no tenga derechos sobre las Malvinas. Al fin de cuentas, la aspiración británica no es menos nacional que la argentina. Para poder oponerse sin más a la reivindicación pacífica de las islas habría que defender un régimen político completamente cosmopolita (lo cual además por implicación impediría toda reivindicación nacional sobre las islas, incluyendo la británica) o el anarquismo, dos posiciones que, aunque no carecen de atractivo, tienen graves problemas propios.

12 comentarios:

  1. Muy bueno, y comparto en gran parte pero... Los habitantes de las malvinas son generaciones nuevas, que viven ahí como consecuencia de la colonización de hace muchos años. No sería igual, que hoy intenten despojarnos de la soberanía de nuestras tierras, y los pueblos originarios nos arrebaten la potestad sobre el territorio, por lo que sucedió muchísimos años atrás? Es una inquietud que me surge siempre en estos debates.

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  2. Puede ser una inquietud legítima, y encuentro una buena pregunta, pero el caso no es el mismo. En el caso de Malvinas hay cuestiones legales que son indiscutibles pero cruzadas por cuestiones políticas y económicas, hasta geopolíticas y estratégicas de los intereses de los Estados partes del conflicto que hacen más complejo y con más aristas todo el conflicto y su principal salida. Me parece que Rosler lo que quiere hace es enfatizar que el Nacionalismo no es parte del problema sino que es razonable cierto nacionalismo de ambas partes del conflicto. Descartar el nacionalismo, sería, entonces, debilitarse y -al mismo tiempo- no reconocer una de las aristas del conflicto.

    Salud y sigamos,
    L.

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  3. Entiendo, de todas maneras no creo que el nacionalismo sea algo "razonable", lo que sí es razonable es que los principales interesados en revivir estos conflictos levanten la bandera de nacionalistas para legitimar su objetivo y para obtener aquiescencia de la gente a la que en verdad no le va a cambiar la vida tener o no soberanía sobre un pedacito más de territorio que se perdió hace tantos años (como muchos otros pedazos de tierra que fuimos perdiendo a lo largo de la conformación de nuestra República) y que no valieron nunca lo suficiente para perder todo lo que perdimos (siempre hablando de vidas humanas) en el 82'. Obviamente sería estupendo una negociación diplomática como la que hoy se pretende, pero me resulta hasta peligroso determinados tipos de "nacionalismo". Hoy por hoy se puede leer cosas tremendas respecto de este tema, cargadisimas de odio y violencia, hasta en las redes sociales...

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    1. Entiendo también. Pero los errores tremendos, injustos y suicidas de la última Dictadura Militar, no te pueden hacer olvidar dos cosas, 1. hay un reclamo de derecho internacional anterior al conflicto de 82 y en ese reclamo hay mucho a favor para la argentina.

      Y segundo, la cuestión no sólo es territorial sino también de recursos. Coincido con que hay horizontes más interesantes que necesitamos avanzar prioritariamente, pero 2. es importante ver de mantener una política diplomática e internacional que piensen formas de resolver "la cuestión malvinas" y la disputas sobre los recursos que no son insignificantes. Mientras también hay que cambiar la disputa sobre los recursos por acá, cerca obviamente.

      La violencia y el odio, desde ya están lejos de la idea de nacionalismo que tengo en mente. Entiendo el miedo, pero defender un nacionalismo racional se puede y hasta quizás sea necesario. Esa es la idea de -me parece- Rosler, que comparto con esos reparos.

      Salut y sigamos!
      L

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  4. Con permiso, pero no pude resistir la tentación de intervenir en esta muy interesante discusión. La tesis central de la nota es que hay tres caminos que se pueden tomar respecto a las Malvinas: (1) el anarquista (no son de nadie y/o sólo cuenta el consentimiento de cada uno de los isleños), (2) el cosmopolita (como el resto del planeta deberían pertenecer a la humanidad) y (3) el nacionalista (van a pertenecer a una comunidad en particular, sea británica, argentina, o isleña). Para poder elegir (1) ó (2) habría que deshacerse del derecho internacional vigente, que no contempla ninguna de esas dos alternativas. Queda por lo tanto (3), de ahí que el nacionalismo en sí mismo no es el problema, sino el argentino. Pero ¿por qué?. También el liberalismo y el republicanismo tienen sus placards llenos de cadáveres pero nadie por eso propone que nos deshagamos de ellos Por lo demás, el derecho internacional vigente no contempla la posibilidad del nacionalismo isleño por las mismas razones por las que no consideró válido el referendum que tuvo lugar a fines de la década del 60 en Gibraltar. El partido desde el punto de vista del derecho internacional es entre Argentina y Gran Bretaña. Ahora bien, quedan preguntas tales como: (a) ¿no es moralmente arbitrario el nacionalismo? Puede ser, aunque de todos modos el cosmopolitismo tiene tantos problemas que el nacionalismo es menos arbitrario de lo que parece. (b) ¿No es arbitrario el derecho internacional en sí mismo, que toma como punto de partida ciertas reglas y principios de la época de oro de la soberanía y las aplica hoy en día? Precisamente, esto es lo que hace TODO derecho: juridifica un status quo para no tener que razonar moralmente desde cero, y/o sin instituciones. Insistir en que lo único que importa es el consentimiento de los isleños--usando como contrafáctico la devolución de las tierras de la Argentina a sus habitantes originarios--equivaldría a moralizar las relaciones internacionales, lo cual puede parecer atractivo pero implica deshacerse del derecho, de la juridificación de un status quo. ¿Estamos dispuestos a deshacernos del derecho en las relaciones internacionales, y/o para el caso en las nacionales? Respecto a los efectos de la guerra del 82 me tomo el atrevimiento de copiar lo que aparece en otro lugar: "Habría que tener en cuenta además que la legítima defensa invocada en 1982 por Gran Bretaña ante la agresión argentina no le otorga derecho alguno de soberanía sobre las islas, sino que sólo podría justificar legalmente los actos de guerra cometidos contra nuestro país en dicha ocasión. La legítima defensa en contra del agresor si bien justifica repeler al agresor no implica sin embargo el derecho de poder quedarse con los bienes del agresor" (http://www.clarin.com/opinion/Argumentos-ilegales-Malvinas_0_515348558.html).

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    1. Totalmente de acuerdo... renunciar al derecho internacional, definitivamente parece ser un precio muy caro por tomar una posición anarquista en el tema. Lo que me sigue llamando la atención son las problemáticas que pueda traer a las sociedades la arbitrariedad moral del nacionalismo. Me esperanza pensar que tal vez haya una opción número 4. Quizás anarquismo, cosmopolita, y nacionalismo no sean las únicas posturas posibles. Pero definitivamente comparto en que de estas opciones el nacionalismo, siempre que sea racional como dice Lucas, es la opción más viable con la que contamos.

      Saludos!

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    2. Quizás ayude cambiar el nombre y en lugar de "nacionalismo" pensar en algo así como "particularismo político", una ideología que defiende una pluralidad de comunidades políticas a la vez. El cambio de nombre quizás sea necesario por la mala historia que tiene el nacionalismo, pero el republicanismo y el liberalismo también tienen muchos esqueletos en sus clósets. Confieso que mucho tiempo pensé que me oponía rotundamente al nacionalismo, pero al entenderlo como "particularismo político" y viendo que hay varios nacionalismos (v.g. liberal o autoritario) y que las alternativas son cosmopolitismo o anarquismo, me di cuenta de que soy más nacionalista de lo que creía. No parece haber una cuarta opción. Me tomo el atrevimiento de referir a http://www.clarin.com/opinion/Ideologias-detras-reclamo-Malvinas_0_679132180.html.

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    3. Si, tal vez la palabra tenga una carga negativa importante. De haber diferentes tipos de nacionalismos, es probable que encuentre mi cuarta opción dentro de alguno de ellos. Aunque sigo sin cerrar mis posibilidades al descubrimiento de nuevas y más razonables maneras de posicionarse ante ésta y cualquier otra guerra territorial. (Me pareció muy interesante su nota, incluso sociológicamente).

      Muchas gracias!

      Saludos!!

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  5. Qué estúpido que soy. Acabo de darme cuenta de que copié algo que está en esta misma página. Sobre los peligros del nacionalismo, copio lo que aparece en otra nota: « El talón de Aquiles del nacionalismo parece ser la idea de la identidad nacional. Pero la identidad nacional no es un unicornio, ni tampoco un fenómeno natural, sino que simplemente se refiere a una comunidad política particular de personas que actúan en conjunto y que se proyectan en el tiempo merced a cierta idea de continuidad histórica habitando cierto espacio. Además, la identidad nacional puede y debe ser puesta en duda, tal como nos suele suceder a los argentinos que nos la pasamos preguntándonos quiénes somos – aunque la existencia misma del debate precisamente supone que existe algo así como una identidad nacional. En realidad, la identidad nacional bien puede exigir una concepción republicana de ciudadanía y de democracia. De hecho, solemos olvidar que el nacionalismo nace de la mano del republicanismo y del liberalismo. En efecto, Ernest Renan en ¿Qué es una nación? en 1882 describía precisamente a la nación en términos distintivamente republicanos tales como ciudadanía y patria, y famosamente en términos liberales como “un plebiscito cotidiano”. Dicho sea de paso, Renan creía que la nación, francesa en su caso, terminaría ineluctablemente formando parte de una unión regional (Europa) » (http://www.clarin.com/opinion/Ideologias-detras-reclamo-Malvinas_0_679132180.html).

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  6. Ehhhh!! Qué honor!! El autor aclarando la nota! Gracias Andrés!
    Hay algo de "Patriotismo Constitucional" (de Habermas) tras la idea de Renan de ciudadanía y patria?
    Hay un parecido de familia entre esas ideas? Reconociendo como precursos a Renan, obviamente.
    Un abrazo fuerte y la seguimos.
    L

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  7. Es un buen punto el del Patriotismo Constitucional: quizás sea Renan el que está detrás de Habermas. En especial, la idea de que Europa debe ser para los europeos. Exacto.

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  8. Uh, pegué una. Me siento con suerte! Salut gran Rosler!
    Lucas.

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